¿Qué es el trastorno por atracones?

El trastorno por atracones se diferencia de la bulimia en que, tras el atracón de alimentos, no se producen purgas. Como consecuencia de estos atracones los pacientes experimentan vergüenza o culpa, lo que les lleva a producir nuevos atracones. Por ello, es frecuente que quienes lo padecen no estén delgados, sino que tengan exceso de peso o incluso obesidad. Por ello, quienes presentan este trastorno corren también el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares o metabólicas.

Los atracones se caracterizan por realizar una sobreingesta excesiva en un periodo de tiempo muy corto, menor de dos horas. En ese episodio de ingesta, el paciente experimenta una sensación de pérdida total de control; así, consume una gran cantidad de alimentos hipercalóricos, generalmente ricos en grasas y azúcares. En cada uno de estos atracones se pueden tomar más de 6.000 kilocalorías, tres veces más del máximo diario recomendado. En estos episodios el paciente come sin tener ningún tipo de hambre, sino tan solo para aplacar su ansiedad.

Es frecuente que quienes sufren este desorden experimenten también síntomas depresivos. Estos se deben principalmente a la sensación de no poder controlar sus impulsos, lo que ocasiona una baja autoestima. Por ello, comúnmente los atracones se producen a escondidas, de noche o fuera de la vista de otras personas.

Otros trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia son mucho más conocidos, aunque sin embargo el trastorno por atracones es mucho más frecuente que estos. Se calcula que en España afecta al 2% de la población general; esta cifra además aumenta en el caso de las mujeres menores de 40 años, que son las mayores afectadas.

¿A qué se debe el trastorno por atracones?

Al igual que con el resto de trastornos de la alimentación, las causas no están nada claras. Sin embargo, también aquí se cree en la existencia de diversos factores que puede propiciar su aparición: los antecedentes familiares y biológicos, la existencia de posibles problemas psicológicos, la edad o la realización frecuente de dietas se suelen considerar como elementos de riesgo a la hora de padecer esta enfermedad.

  • Factores biológicos: Algunos de los estudios más recientes han asociado este trastorno con los síntomas de la adicción. Esto se debe a que se ha demostrado que la adicción a la comida se correlaciona fuertemente con la dopamina. Este y otros neurotransmisores influyen en los sistemas de recompensa en el cerebro, haciendo al paciente en “adicto”.
  • Factores genéticos: Está clara la existencia de un componente hereditario en esta enfermedad. Así, se ha demostrado que las personas con familiares con antecedentes de trastornos alimentarios son mucho más propensas a desarrollar el trastorno por atracones.
  • Factores psicológicos: También hay una correlación entre este desorden y otros trastornos psicológicos. Así, es muy frecuente que los pacientes de esta enfermedad tengan también desórdenes depresivos, de ansiedad, autoestima, control emocional, etc.
  • Dietas: Muchas de las personas con este desorden han realizado dietas de manera habitual o excesiva. Esto tiene sentido en tanto que hacer dieta puede desencadenar un deseo poderoso de comer; esto deseo, de hecho, puede terminar por convertirse en incontrolable dando lugar a la aparición del trastorno.
  • Edad: aunque en mucha menor medida que en otros trastornos alimentarios, la edad también es un factor de riesgo. Así, la mayor parte de los casos se dan en personas e menos de 40 años.
¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno por atracones?

Las personas con este trastorno pueden no tener síntomas evidentes a simple vista. Esto se debe a que el peso corporal no es un indicativo claro; los pacientes con este desorden pueden tener sobrepeso u obesidad, pero también un peso normal. Además, como ya se ha mencionado, es habitual que los atracones se realicen a escondidas o de noche.

No obstante, sí que existen diversos síntomas conductuales y emocionales que pueden servir de indicio:

  • Comer sin hambre o incluso cuando se está lleno
  • Sensación de falta de control
  • Ingerir cantidades excesivas de alimentos
  • Comer a una velocidad muy acelerada
  • Evitar comer junto con otras personas
  • Sensación de depresión, tristeza, vergüenza o soledad
  • Sensación de ansiedad o estrés
  • Aislamiento o retraimiento social
  • Hacer dieta frecuentemente, generalmente sin que de resultado
  • Oscilaciones frecuentes y significativas de peso
¿Qué tipos de trastorno por atracones hay?

Realmente no existen diferentes tipologías o subclasificaciones de este trastorno, aunque algunos profesionales sí que distinguen entre las causas que le dan lugar para asegurar un mejor tratamiento. Así, en función de su origen, podríamos distinguir entre los siguientes tipos de atracones:

Atracones debidos a un periodo de restricción

Nuestro organismo necesita de una dieta equilibrada, con una amplia variedad de macronutrientes y micronutrientes. La carencia de alguno de estos, o de un determinado tipo de alimento, genera por lo tanto una dieta incompleta. En estos casos, nuestro organismo puede responder con un reflejo de querer consumir ese tipo de alimento del que carece.

Así, por ejemplo, las dietas que restringen en exceso los carbohidratos, las grasas o algún otro tipo de alimento, pueden generar un “efecto rebote” en base al cual nuestro cuerpo genere una sensación de ansiedad por ingerir ese tipo de nutriente.

Atracones como reacción a una prohibición de alimentos

En un plano más emocional, la prohibición de consumir un determinado alimento puede suponer también el efecto contrario al deseado. Un ejemplo sería una dieta en la que se prohíbe el chocolate; muchas veces como consecuencia el paciente, en sus intentos por no consumirlo, no puede dejar de pensar en el. Esto en última instancia le hace caer en la tentación y darse un atracón de chocolate.

Atracones asociados a determinadas situaciones

En otras ocasiones los atracones pueden darse como asociación a unas situaciones concretas. Ejemplos de esto serían aquellas personas que se dan atracones cuando están solas, con amigos, viendo la tele, etc. En estos casos la ingesta no se produce tanto para mitigar una emoción, sino como simple asociación a estas situaciones.

Atracones desencadenados por motivos emocionales

Un último tipo sería el de los atracones vinculados a ciertos estados anímicos del paciente. Así, algunas personas comen compulsivamente cuando se sienten tristes, angustiadas, vacías, con ansiedad, estresadas, etc. Aquí, el atracón se usa como medio para mitigar estas emociones, que suelen ser muy desagradables para el paciente.

Otras veces los atracones se producen como “premio” o compensación que se otorga el paciente a sí mismo; al refugiarse en la comida, encuentra un placer que le hace más llevaderos otros sentimientos o emociones. Otras veces puede darse también como forma de infligirse un “autocastigo”, como reacción a la sensación de culpa.

¿Cómo se trata el trastorno por atracones?

El trastorno por atracones es una patología grave, por lo que es importante buscar ayuda profesional cuanto antes. Por lo general, al igual que en el resto de trastornos alimenticios, se suelen emplear diversos tratamientos. Lo más común es una combinación de psicoterapia, medicación y terapia nutricional.

Ante todo, el objetivo más inmediato del tratamiento es eliminar por completo los atracones; solo una vez que esto se haya producido, se iniciarán otros abordajes dirigidos a conseguir la pérdida de peso. Puesto que los atracones están tan relacionados con los factores psicológicos, esto significa que el primer paso es la psicoterapia. Mediante el empleo de terapia psicológica se pretende controlar problemas como la vergüenza, la baja autoestima o la inseguridad. Estas emociones son muchas veces la causa última de la ingesta descontrolada de alimentos. A medida que la terapia avanza, el paciente aprende a conocer y controlar sus emociones, lo que termina por ayudarle a generar pautas de autocontrol que evitarán que realice nuevos atracones.

Desde el punto de vista farmacológico, a veces se emplean medicamentos para controlar los síntomas del paciente. Así, es frecuente la utilización de antidepresivos, los cuales estabilizan el estado anímico del afectado. Así, al estar los atracones tan asociados a las emociones, se elimina el factor desencadenante.

Por último, solo una vez que ya se han terminado los episodios de ingesta descontrolada, se inicia la terapia nutricional. Aquí el objetivo es rebajar y estabilizar el peso del individuo, generalmente bajo supervisión médica o de un nutricionista.

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