¿Qué son los trastornos psicosomáticos facticios?

Los Trastornos Psicosomáticos Facticios son todos aquellos cuya causa es humana y deliberada. En este tipo de desórdenes no importa si la intención es o no la de causar daño. Se podría resumir diciendo que se dan cuando, quien lo padece, tiene la intención de asumir el rol de enfermo sin experimentar el determinante fisiológico de la dolencia. En definitiva, actúan como enfermos cuando realmente no les ocurre nada.

En estos casos, la persona que presenta el trastorno psicosomático facticio se induce voluntariamente los síntomas de la enfermedad. Con ello no se busca conseguir con ello ningún beneficio, ni dar pena o manipular a terceras personas. Suele tratarse de personas con una personalidad compleja y en cierto modo autodestructiva; estos individuos, muchas veces hacen girar su vida en torno a un entorno sanitario.

¿A qué se deben los trastornos psicosomáticos facticios?

Las personas afectadas por trastornos psicosomáticos facticios suelen ser individuos con graves dificultades emocionales. Además, es frecuente que quienes padecen este tipo de trastornos sufran también otro tipo de enfermedades mentales, como por ejemplo distintos tipos de trastornos de personalidad.

La causa de este tipo de trastornos suele ser la necesidad recibir una atención permanente por parte del personal sanitario; por este motivo, la persona que padece el trastorno recrea una dolencia e impide su curación. Esto lleva a estos individuos a someterse a pruebas médicas dolorosas e incluso operaciones peligrosas. Todo con tal de no descubrir su falsa dolencia.

¿Cuáles son los principales síntomas de los trastornos psicosomáticos facticios?

La sintomatología de los trastornos psicosomáticos facticios suele diferenciarse en las siguientes categorías

  • Inventada: El paciente no experimenta en realidad ningún tipo de dolencia. En vez de ello, se inventa síntomas varios que justifiquen su malestar y su condición de enfermo.
  • Falsificada: En estos casos, el paciente simula una enfermedad concreta de la que conoce la sintomatología. Así, reproduce los síntomas de esa enfermedad con la intención de que se le diagnostique.
  • Autoinfligida: En ocasiones, las personas aquejadas por trastornos psicosomáticos facticios se auto infligen heridas y lesiones. Desarrollan estos comportamientos con la intención de reproducir los síntomas de una enfermedad que requiere de tratamiento.
  • Exagerada: A veces las personas con trastornos psicosomáticos facticios sí que padecen realmente una enfermedad, pero la exageran. De este modo, extreman o amplifican notablemente sus síntomas para hacerla parecer más grave de lo que realmente es.
¿Qué tipos de trastornos psicosomáticos facticios hay?

Existen varias tipologías básicas de trastornos facticios:

Trastorno facticio con predominio de signos y síntomas psicológicos

En estos casos, el paciente imita los síntomas de una enfermedad mental. Esto lleva a estas personas a simular situaciones tales como confusión, desorientación, hablar de manera incoherente o absurda, decir que tienen alucinaciones o incluso que escuchan voces.

Trastorno facticio con predominio de signos y síntomas físicos

También suele denominarse Síndrome de Münchhausen, y se da en aquellas ocasiones en las que el paciente simula enfermedades fisiológicas, recreando por ejemplo síntomas tales como dolores, mareos, problemas respiratorios o estomacales, fiebre, etc.

Trastorno facticio con combinación de signos y síntomas psicológicos y físicos

En este caso, quienes lo padecen afirman experimentar enfermedades tanto físicas como psicológicas, y simulan sintomatologías de los dos tipos de enfermedades.

Trastorno facticio por poderes

Este último caso es mucho menos frecuente, y consiste en que quien padece el trastorno no simula en sí mismo los síntomas de una enfermedad, sino que los produce sobre una tercera persona, generalmente alguien a su cargo. Esta última categoría es muy controvertida entre los profesionales de la psicología y la psiquiatría, ya que hay incluso quien cuestiona que deba estar reconocida.

¿Cómo se tratan los trastornos psicosomáticos facticios?

El tratamiento de este tipo de casos suele ser extremadamente complejo, ya que no deja de ser paradójico que las personas afectadas por este trastorno se someten a todo tipo de tratamientos innecesarios, tanto médicos como psicológicos, pero sin embargo se niegan a reconocer la existencia de su verdadera enfermedad.

Además, hay que añadir la gran dificultad que supone el diagnóstico de este tipo de patología, ya que es muy difícil descartar totalmente la posibilidad de que exista una enfermedad real.

El tratamiento con estos pacientes está dirigido no a curar su enfermedad ficticia, sino a modificar su comportamiento para eliminar o al menos reducir el despilfarro de recursos médicos y sanitarios que conllevan. En el caso de trastornos facticios por poderes, además, es prioritario proteger a cualquier posible víctima del paciente.

Una vez que estos objetivos prioritarios se han alcanzado, la siguiente meta del tratamiento es conseguir comprender los motivos que llevan al paciente a simular estas enfermedades, para poder así modificar su conducta y conseguir que deje de reproducirlas.

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