¿Qué son los Trastornos Psicosomáticos Secundarios?

Los trastornos psicosomáticos secundarios son un tipo de trastornos psicosomáticos, esto es, todas aquellas molestias o dolencias físicas que no tienen un origen o clasificación fisiológica. Esto significa que su origen, por lo tanto, se produce por desencadenantes psicológicos.

En el caso de los trastornos psicosomáticos secundarios, hablamos de aquellos desórdenes que vienen ocasionados por un desorden psicológico primario; esto es, un problema psicológico que sí que tiene un origen fisiológico.

¿A qué se deben los Trastornos Psicosomáticos Secundarios?

Pueden ser tres los desórdenes primarios que den lugar a un trastorno psicosomático secundario:

Crisis de angustia

La crisis de angustia es un tipo de trastorno de ansiedad, y se caracteriza por la aparición repentina de un miedo o malestar intenso que alcanza su máximo grado en unos minutos desde su aparición, desarrollando síntomas como sudoración, temblores, sofoco, etc. Las personas con crisis de angustia pueden desarrollar también trastornos psicosomáticos secundarios.

Ansiedad

Una de las principales causas de los trastornos psicosomáticos secundarios es la ansiedad. La ansiedad no es otra cosa que una respuesta anticipada e involuntaria ante determinados estímulos; así, el individuo percibe como peligrosos o potencialmente amenazantes, y que termina desarrollando síntomas físicos en quien la padece. Ejemplos de esto podrían ser las taquicardias, sequedad en la boca, nauseas, etc.

Depresión

La depresión implica el sentimiento de tristeza generalizada o abatimiento de una persona durante un tiempo prolongado, de al menos dos semanas de duración. Como consecuencia de una depresión, pueden ocasionarse trastornos psicosomáticos secundarios.

¿Cuáles son los principales síntomas de los Trastornos Psicosomáticos Secundarios?

Los síntomas de los trastornos psicosomáticos secundarios pueden ser muy variados. Entre ellos, cabe destacar los siguientes

  • Cansancio
  • Apatía
  • Falta de apetito
  • Insomnio
  • Disfunciones sexuales
  • Irritabilidad
  • Vómitos
  • Nauseas
  • Dolores musculares
  • Palpitaciones
  • Vértigos
  • Sensación de calor o frío
  • Sofocos o sensación de falta de aire
¿Qué tipos de Trastornos Psicosomáticos Secundarios hay?
Trastornos cutáneos

Es frecuente que la manifestación de un trastorno psicosomático se produzca en la piel del paciente. Así, podemos encontrar manifestaciones como acné, eczemas, dermatitis, pruritos, hiperhidrosis, urticaria y alopecia areata.

Trastornos respiratorios

Como consecuencia de un trastorno psicosomático, el paciente puede experimentar problemas respiratorios, inicialmente debidos una posible hiperventilación, pero que puede llegar a derivarse en incluso asma bronquial o rinitis alérgica.

Sistema inmunitario:

Es frecuente que, derivado de un trastorno psicosomático, el paciente pueda experimentar problemas en su sistema inmunitario, generando así enfermedades infecciosas e incluso alergias.

Trastornos cardiovasculares

Otra de las manifestaciones frecuentes de los trastornos psicosomáticos se encuentra en las complicaciones cardiovasculares, como por ejemplo la taquicardia o la arritmia. En situaciones más severas se pueden desarrollar incluso sintomatologías más graves, como por ejemplo enfermedad coronaria, hipertensión, angina de pecho o infarto.

Trastornos gastrointestinales

Posiblemente una de las tipologías más frecuentes de sintomatología psicosomática sea la de carácter gastrointestinal. El sistema digestivo es muy sensible al bienestar psicológico, por lo que personas con problemas primarios tales como ansiedad o depresión es frecuente que desarrollen enfermedades tales como gastritis, úlcera, colitis, vómitos, estreñimiento, hiperacidez o colon irritable.

Dolor crónico

También es habitual que las personas con problemas psicosomáticos desarrollen sintomatología asociada con el dolor, experimentando afecciones tales como cefaleas, migrañas o artritis.

Trastornos endocrinos

Entre los problemas endocrinos, encontramos sintomatologías tales como el hipertiroidismo, hipotiroidismo, la obesidad o la diabetes.

Trastornos osteomusculares

Son frecuentes los dolores musculares o articulares, como por ejemplo las tortícolis o las cefaleas tensionales.

¿Cómo se tratan los Trastornos Psicosomáticos Secundarios?

Los trastornos psicosomáticos secundarios tienen, por su propia definición, un origen puramente psicológico. Esto implica lógicamente que su tratamiento consistirá fundamentalmente en psicoterapia, si bien es cierto que ocasionalmente puede acompañarse de farmacología.

No obstante, aunque el origen de estas dolencias sea de naturaleza psicológica, una vez que estas se manifiestan son igualmente reales, por lo que también es necesario que sean tratadas por el especialista médico correspondiente. De este modo, un paciente que desarrolle por ejemplo un trastorno gastrointestinal, debería acudir también a su médico de cabecera o a su médico digestivo.

Por estos motivos, el abordaje multidisciplinar de este tipo de trastornos resultará especialmente importante, para solucionar tanto la dolencia del paciente como el origen de la misma.

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