¿Qué son los Trastornos Somatomorfos?

Los trastornos somatomorfos se caracterizan por la aparición de síntomas físicos que en cambio tienen un origen psicológico, ya que no se pueden explicar por una lesión orgánica.  Es típico que en estos trastornos haya una preocupación por el origen de los síntomas debido a que las pruebas médicas no los explican. El dolor que sienten los pacientes que padecen estos trastornos es real y no se debe a una simulación de la persona.

¿A qué se deben los Trastornos Somatomorfos?

Cuando no controlamos correctamente la tensión que produce una situación y esta nos genera un trauma, esta situación nos lleva a una ansiedad. Esta puede desarrollar tanto trastornos de depresión como de ansiedad o un trastorno somatomorfo debido a que la ansiedad se somatiza.

Ciertas situaciones como las siguientes pueden desencadenarlos:

  • Pueden aparecer debido a la una emoción intensa.
  • A veces pueden desaparecer o ser provocados por sugestión.
  • Pueden surgir por imitación.
  • Tienen una influencia sociocultural (influencia según la cultura).
  • Se obtiene algún beneficio de los cuidados por el padecimiento del trastorno.
  • Es más habitual en sociedades poco industrializadas.
  • Se pueden trasmitir de padres a hijos.

En occidente, la prevalencia de este tipo de trastornos es mucho mayor en las mujeres.

¿Cuáles son los principales síntomas de los Trastornos Somatomorfos?

Los principales síntomas son:

  • Neurológicos: Dolores de cabeza o una fatiga referida a un ejercicio normal que nos cansó más de lo que debería.
  • Digestivos: La aparición de vómitos, estreñimiento o diarrea son característicos.
  • Respiratorios: Sentimiento de asfixia, dificultad a la hora de respirar, sensación de presión en el pecho y taquicardia
  • Urológicos: Problemas en la vejiga, próstata o la uretra irritable. Aumento de las veces que se va a orinar o el dolor al acometer dicha acción o dificultad al hacerlo.
  • Ginecológicos: Dolor abdominal o pélvico.
  • Sexuales: Dolor en el acto sexual.
  • Otros: Dolor persistente inespecífico.
¿Qué tipos de Trastornos Somatomorfos hay?
Trastorno facticio

En este trastorno se produce una presentación reiterada de síntomas somáticos. La persona busca continuamente que la hagan exploraciones clínicas a pesar de que los resultados siempre son negativos. Aun en los casos en los que estuvieran presentes trastornos somáticos, estos nunca explican la naturaleza, intensidad, malestar o preocupación del enfermo. El paciente trata de evitar una explicación psicológica aunque esté relacionada con un acontecimiento negativo de su vida.

Trastorno hipocondríaco

La característica principal es la preocupación persistente por la posibilidad de tener una o varias enfermedades somáticas graves. Es habitual que el paciente valore sensaciones y fenómenos que otra persona vería normales como excepcionales y molestos. Por lo general la diana de las quejas son los órganos o sistemas del cuerpo. En este trastorno es típica la presencia tanto e la ansiedad como de la depresión de manera intensa.

Trastorno dismórfico corporal

Este trastorno se entiende como la preocupación por algún defecto del aspecto físico. Cuando este defecto existe, aunque sea de manera leve, el individuo se preocupa de manera excesiva. Esta preocupación provoca un malestar clínico que puede llevar a un deterioro en algún área importante en la vida del individuo, como la laboral o la social.

Trastorno conversivo

Aquí se ven afectadas las funciones motoras voluntarias o sensoriales, lo que suele sugerir una enfermedad neurológica o medica. El trastorno conversivo se produce cuando estos síntomas no se deben a ninguna enfermedad física; por el contrario, están ocasionados por factores psicológicos. Se denominan trastornos de conversión porque el paciente convierte el conflicto psicológico en trastornos físicos.

Trastorno de somatización

Se trata de la existencia de síntomas somáticos múltiples recurrentes que, con frecuencia, han estado presentes durante varios años. Hablamos de un trastorno de somatización cuando se cumplen los siguientes requisitos concretos: una historia de síntomas somáticos antes de 30 años de edad, que exista dolor en al menos cuatro partes del cuerpo, que se manifiesten al menos dos problemas gastrointestinales, y que haya al menos un síntoma de carácter sexual. La mayoría de enfermos con trastorno de somatización vienen precedidos de un largo camino a través de servicios de medicina primaria.

Trastorno por dolor

El síntoma principal de este cuadro clínico es un dolor localizado en una o varias zonas del cuerpo que requieren de atención médica debido a su gravedad. En estos casos, además de que el dolor no tiene un origen físico, es de tal intensidad que afecta al funcionamiento y vida cotidiana de los pacientes. La duración de este trastorno puede ir desde varios días a años.

Trastorno somatomorfo indiferenciado

Consiste en una categoría residual de los trastornos somatomorfos; aquí se incluye a aquellos pacientes que no encajan bien en las otras categorías. Este trastorno se da cuando las quejas somáticas sean múltiples, persistentes y variables, pero aun no se conoce el cuadro clínico completo del paciente.

¿Cómo se tratan los Trastornos Somatomorfos?

No existe una cura para los pacientes con trastornos somatomorfos, pero si pueden experimentar grandes mejoras a través de la psicoterapia. Se debe reducir la frustración, el estrés y el uso indiscriminado de medicamentos.

El tratamiento principal es la psicoterapia. Esta puede ayudarse del tratamiento farmacológico y de otras terapias como la hipnosis o el entrenamiento autógeno. Una hoja de ruta a modo de ejemplo que podría seguirse cuando nos referimos a un paciente con un trastorno somatomorfo sería la siguiente:

  • Identificar el trastorno.
  • Apoyo incondicional.
  • Actitud empática, pero fomentando la autonomía del paciente.
  • Psicoeducación (explicar la naturaleza de la enfermedad).
  • Fuerte sugestión de que los síntomas se pueden tratar.
  • Actuar sobre circunstancias estresantes, problemas personales y sociales (muchas veces vienen precedidos, tal y como se ha indicado con anterioridad, por sucesos estresantes).
  • Capacitar al paciente.

Esta seria una hoja de ruta general, pero hay que tener en cuenta de que de un tipo de trastorno somatomorfo a otro hay muchas diferencias. También cada paciente es diferente y no se debe efectuar un mismo tratamiento para todas las personas que padezcan el mismo tipo de síndrome somatomorfo. Es de vital importancia reconocer las diferencias individuales de cada persona para efectuar un tratamiento lo mas efectivo posible.

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