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Vaginismo

¿Qué es el vaginismo?

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El vaginismo es un tipo de afección sexual recurrente y persistente de tipo psicológico, debido al miedo a la penetración y físico, por la contracción involuntaria de los músculos vaginales.

Esta afección se encuentra enmarcada dentro de los trastornos de dolor génito-pélvico o trastornos por penetración del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (DSM-5).

Adicionalmente, el vaginismo es una disfunción sexual cuya epidemiología en las mujeres españolas es del 12%, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y del 2% a nivel mundial.

¿Cuál es la sintomatología del vaginismo?

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (DSM-5) establece que la sintomatología tiene que haber estado presente durante un mínimo de seis meses, habiendo provocado un malestar significativo en la calidad de vida de la persona al imposibilitar una vida sexual plena y satisfactoria.

Adicionalmente, este problema debe acompañarse de, al menos, uno de los siguientes síntomas:

  1. Dificultad para la penetración vaginal.
  2. Dolor vulvovaginal o pélvico durante la penetración o sus intentos.
  3. Miedo anticipatorio desmesurado al dolor vulvovaginal o pélvico durante o después de las relaciones sexuales.
  4. Tensiones y/o contracciones de los músculos del suelo pélvico durante los intentos de penetración.

¿A qué se debe el vaginismo?

El vaginismo es una afección cuya etiología es múltiple. Se destaca que, aunque este trastorno pueda estar causado por causas biológicas u orgánicas, en el 99% de los casos su aparición es de carácter psicógeno.

Causas biológicas

Es de gran relevancia destacar que, aquellas causas biológicas que han provocado dispareunia pueden actuar como el origen del vaginismo; es decir, este último aparecería como un “efecto secundario”.

La dispareunia como causa del vaginismo podría ser la responsable de generar la fobia o el miedo exacerbado a la penetración.

En relación con lo planteado, entre alguna de las causas biológicas que predisponen la aparición del vaginismo destacan:

  1. Tumores pélvicos o daños colaterales causados por el tratamiento.
  2. Endometriosis o endometritis.
  3. Alteraciones del hímen.
  4. Cicatrices secundarias a episiotomías.
  5. Prolapsos genitales.
  6. Estenosis e inflamaciones vaginales.
  7. Periodo postparto.

No obstante, según Alcoba, García-Giralda & San Martín (2004), si se da la existencia de causas físicas que impidan la penetración vaginal, dejaría de considerarse vaginismo, debido precisamente a que en este último sus causas son esencialmente ser psicológicas.

Causas psicológicas

La literatura existente demuestra que el vaginismo es un trastorno de naturaleza psicógena debido a la fobia que presenta la persona a la penetración.

Los motivos de esta fobia son variados, pudiendo ir desde un abuso sexual, angustia ante el posible embarazo o contagio de ETS, hasta sentimientos de culpa.

El miedo extremo ante la penetración, la baja autoestima, la depresión y la ansiedad que suelen ir asociadas a dicha patología, provocan una reacción intensa de ansiedad debido a varios factores:

  1. Anticipación del dolor por penetración.
  2. Temor al fracaso en el acto sexual.
  3. Atender excesivamente a las señales que favorecen la penetración (ej. Lubricación).
  4. Exigencia autoimpuesta de un buen rendimiento hacia la pareja sexual.

La fobia que caracteriza al vaginismo provoca que, inconscientemente, la persona somatice dicha sintomatología, convirtiéndose en algo físico al darse contracciones en los músculos del suelo pélvico, ya sean involuntarias (como reacción refleja), o voluntarias (por experiencias previas de dolor), debido al comportamiento negativo y evitativo que muestran en relación con el universo sexual.

¿Qué ocurre con el deseo sexual?

Diversos estudios han dado a conocer que, pese a la condición de vaginismo, las mujeres suelen disfrutar de los actos eróticos, presentan un deseo sexual normal e incluso pueden llegar a alcanzar el clímax a través de estimulación oral o manual.

Por otra parte, en caso de penetración, la ansiedad puede disminuirse tras la comunicación con la pareja sexual con respecto a qué posturas realizar. No obstante, igualmente pueden referenciar insatisfacción con respecto al encuentro sexual.

Por el contrario, otras investigaciones han puesto de manifiesto que, en algunas mujeres, ocurre lo opuesto, es decir, el deseo sexual se disminuye y existen dificultades para lograr tanto la excitación como el orgasmo.

Algunas de las consecuencias negativas en las parejas en las que la mujer sufre vaginismo, es que se presenta como la primera causa de matrimonio no consumado e, incluso, de divorcios realizados, aunque esto también puede esta influenciado por la disfunción eréctil en los hombres.

Factores de riesgo

Entre algunos de los factores de riesgo que han podido favorecer la aparición del vaginismo destacan:

  1. Escasa educación sexual, pudiendo haber sido muy conservadora, estricta o represiva.
  2. Ausencia de información sexual y aumento de creencias erróneas.
  3. Miedo extremo al embarazo, rechazo o no estar a la altura.
  4. Experiencias previas negativas y traumáticas.
  5. Conflictos, discusiones y malestar con la pareja.
  6. Ansiedad ante el contagio de enfermedades de transmisión sexual debido a historias de infecciones previas.

¿Existen diferentes tipos de vaginismo?

El vaginismo es una dificultad que no cuenta con una clasificación subtípica.

No obstante, el DSM-5 cuenta con una serie de especificadores con respecto a la naturaleza, gravedad, situación e intensidad del trastorno, pues conocer esta información ayuda al clínico a estrechar y especificar la clasificación.

Especificadores de la naturaleza del vaginismo

El vaginismo es un trastorno que puede subdividirse en dos tipos en función de su naturaleza.

  1. Vaginismo primario o de por vida: la problemática existe desde que la persona alcanzó la madurez sexual.
  2. Vaginismo secundario o adquirido: la problemática existe tras un tiempo de actividad sexual relativamente normal. Este es menos frecuente y suele aparecer tras el parto o como consecuencia del miedo al embarazo, un abuso sexual o una relación de pareja problemática.

Especificadores de la gravedad del vaginismo

En función de la gravedad del trastorno, este se subdivide en:

  1. Vaginismo leve: existe evidencia de que la sintomatología está provocando un malestar significativo, pero tenue.
  2. Vaginismo moderado: existe evidencia de que la sintomatología está provocando un malestar moderado.
  3. Vaginismo grave: existe evidencia de que la sintomatología está provocando un malestar extremo.

Especificadores contextuales del vaginismo

La aparición del vaginismo es otro de los indicadores totalmente relevantes para saber ante qué estímulos aparecen las contracciones involuntarias de la vagina.

  1. Vaginismo generalizado: la afección no está limitada a estimulaciones, parejas o momentos difíciles.
  2. Vaginismo situacional: la afección está limitada a estimulaciones, parejas o momentos difíciles.

Especificadores de la intensidad del vaginismo

La presentación del dolor de este trastorno puede ser variada:

  1. Dolor superficial: el dolor es vulvovaginal, apareciendo durante la penetración (y cuando esta no es tan profunda).
  2. Dolor profundo: el dolor es pélvico, apareciendo cuando la penetración es más profunda.

Se destaca que el dolor puede durar un tiempo después de finalizar la actividad sexual e incluso aparecer durante la micción, la exploración ginecológica o la colocación de tampones menstruales.

¿Cómo se evalúa e interviene el vaginismo?

Evaluación del vaginismo

Como se mencionaba anteriormente, el vaginismo puede ser secundario a la dispareunia; por este motivo, es de gran importancia realizar un buen diagnóstico diferencial, ya que ambas patologías también pueden darse por separado.

Con el objetivo de esclarecer los elementos necesarios para llevar acabo la evaluación del vaginismo destacan:

  1. Tener en cuenta los especificadores de la naturaleza del trastorno (primario o secundario, generalizado o situacional).
  2. Preguntar sobre la intensidad con la que se presenta el dolor (leve, moderada o grave).
  3. Obtener información sobre los conocimientos, actitudes y mitos sobre la propia sexualidad.
  4. Explorar la posibles problemas de comunicación en la pareja, en caso de haberla, cómo es la relación, presencia de conflictos, etc.
  5. Especificar las preferencias sexuales.
  6. Conocer la existencia de una patología previa o comorbilidad.
  7. Realización de un examen ginecológico integral (Importante: este debería realizarse tras haber aplicado la técnica de desensibilización sistemática).

Tratamiento del vaginismo

Debido a que el vaginismo está causado por motivos psicológicos que afectan al ámbito sexual, la intervención deberá ser estudiada, implantada y evaluada por profesionales con amplia formación en este ámbito, en el que la sexología resulta una disciplina especialmente relevante.

Con respecto a las técnicas que estos pueden emplear -entre otras- destacan las siguientes:

  1. Psicoeducación en sexualidad.
  2. Reestructuración cognitiva.
  3. Desensibilización sistemática y entrenamiento en relajación.
  4. Ejercicios de Kegel.

Por otra parte, han resultado ser efectivos tanto el tratamiento farmacológico (analgésicos locales, ansiolíticos o relajantes musculares) como el tratamiento fisioterapéutico (restauración de la función, el tono y la elasticidad del suelo pélvico).

Y finalmente, algunos expertos recomiendan el uso de dilatadores vaginales y de lubricantes para facilitar la penetración.

Referencias bibliográficas

Alcoba, S. L., San Martín, C., & García-Giralda, L. (2004). Guía de buena práctica clínica en disfunciones sexuales: atencion primaria de calidad. Atención Primaria de Calidad, 95-101. https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=247092

American Psychological Association [APA]. (2014). Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5)https://www.eafit.edu.co/ninos/reddelaspreguntas/Documents/dsm-v-guia-consulta-manual-diagnostico-estadistico-trastornos-mentales.pdf

Oitavén, I. (2021). Eficacia de la fisioterapia en el vaginismo secundario tras lesión derivada del parto: un proyecto de investigación [Trabajo de Fin de Grado]. Universidade da Coruña. https://ruc.udc.es/dspace/bitstream/handle/2183/28886/OitavenPascual_Ines_TFG_2021.pdf?sequence=2&isAllowed=y

Spengler, L. M., Blanco, E. de D., Roque, L., & Maurisset, D. (2020). Dispareunia y vaginismo, trastornos sexuales por dolor. Revista Cubana de Medicina Militar, 49(3). http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138-65572020000300015

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