Evaluación de Alzheimer, Demencia y Deterioro Cognitivo
Un diagnóstico riguroso para detectar precozmente signos de demencia y orientar las decisiones clínicas, personales o familiares.
En nuestra clínica especializada en evaluación psicológica y neuropsicológica realizamos diagnósticos de Alzheimer, demencia y otros tipos de deterioro cognitivo con un enfoque clínico, cercano, empático y adaptado a cada caso particular. Nuestro objetivo es detectar con precisión cualquier alteración en la memoria, la atención u otras funciones cognitivas, para actuar a tiempo y facilitar el abordaje más adecuado.
- ¿Notas olvidos frecuentes, desorientación o cambios en la conducta en ti o en un familiar?
- ¿Sospechas que podrían ser los primeros signos de demencia o Alzheimer?
- ¿Buscas una evaluación fiable que aclare la situación y oriente los pasos a seguir?
Has llegado al lugar indicado, podemos ayudarte.
Contacta con nosotros
Evaluación de Alzheimer y Demencia rigurosa, cercana y orientada a cada caso
Identificamos con precisión el estado cognitivo, emocional y funcional de la persona evaluada para orientar el diagnóstico y los pasos a seguir con claridad y sensibilidad.
Nos especializamos en la detección de signos tempranos de Alzheimer y otros tipos de demencia, a través de un proceso profesional, respetuoso y empático con la persona evaluada y su entorno. Sabemos que este tipo de valoración puede generar inquietud, por eso ofrecemos un acompañamiento cálido y transparente en cada fase del proceso.
Nuestra metodología combina entrevistas clínicas, pruebas neuropsicológicas de memoria, atención, lenguaje y funciones ejecutivas, así como escalas de comportamiento y análisis del nivel de autonomía. Esto nos permite establecer un diagnóstico sólido, detectar alteraciones en fases iniciales y ofrecer recomendaciones prácticas para el abordaje clínico, familiar y cotidiano.
Los beneficios clave de un diagnóstico temprano de Alzheimer o Demencia son los siguientes:

Permite identificar de forma temprana si existen alteraciones cognitivas significativas, especialmente en funciones como la memoria, la orientación, el lenguaje o la atención.
Facilita un diagnóstico profesional y riguroso, que puede ser utilizado para iniciar tratamiento médico, planificar apoyos familiares o tomar decisiones clínicas, personales o legales con mayor seguridad.
Ayuda a diferenciar entre el deterioro cognitivo normal asociado a la edad y los primeros signos de demencia, evitando falsas alarmas o retrasos en la atención necesaria.
Ofrece tranquilidad a la persona evaluada y a su familia, al contar con una valoración objetiva, realizada por profesionales expertos, que aporta claridad en un momento de incertidumbre.
Mejora la comprensión del entorno familiar y social, lo que favorece un acompañamiento más paciente, informado y adaptado a las verdaderas necesidades de la persona afectada.
Se realiza en un entorno profesional, humano y respetuoso, que garantiza privacidad, contención emocional y un trato digno en todo momento.
El proceso está en manos de un equipo clínico especializado en neuropsicología y deterioro cognitivo, con formación específica y experiencia contrastada en la evaluación de Alzheimer y otras demencias.
¿Cómo funciona nuestro servicio de Evaluación de Alzheimer y Demencia?
Nuestro servicio de evaluación neuropsicológica está diseñado para detectar de forma precisa los primeros signos de deterioro cognitivo y establecer un diagnóstico claro en casos de sospecha de Alzheimer u otras demencias. Nos adaptamos a cada persona y situación clínica para ofrecer un proceso riguroso, respetuoso y cercano, que permita comprender con exactitud qué está ocurriendo y cómo actuar.

Características de la Evaluación de Alzheimer y Demencia
Evaluación individual especializada a partir de los 55-60 años, o antes si existen antecedentes familiares o síntomas de alerta.
Diagnóstico completo del funcionamiento cognitivo, con análisis de memoria, atención, lenguaje, orientación, funciones ejecutivas y nivel de autonomía.
Aplicación de entrevistas clínicas, escalas de observación conductual y baterías neuropsicológicas específicas (como MoCA, R-BANS, WAIS-IV, TAVEC, BNT, etc.), seleccionadas según cada caso.
Devolución de resultados clara y detallada, con informe clínico profesional, diagnóstico (si procede) y recomendaciones para el abordaje clínico, familiar o funcional.
Acompañamiento a la familia, ayudando a interpretar el diagnóstico y a decidir cómo actuar desde la comprensión, sin alarmismos, pero con información fiable.
Entornos profesionales, accesibles y adaptados a personas mayores, que favorecen un proceso tranquilo, respetuoso y sin presión.
Coordinación con profesionales médicos o servicios sociosanitarios, si se requiere y con consentimiento informado, para integrar la información en un abordaje conjunto.
Equipo clínico especializado en neuropsicología y envejecimiento, con experiencia en deterioro cognitivo, diagnóstico diferencial y acompañamiento a familias.
Modalidad presencial en nuestras clínicas, con atención cercana, humana y confidencial desde el primer contacto.
Beneficios para la persona evaluada y su entorno

Atención personalizada
Cada evaluación se adapta a las características y situación de la persona. No aplicamos protocolos genéricos: exploramos la historia clínica, el contexto familiar y los síntomas observados para seleccionar las pruebas más adecuadas y lograr una valoración precisa, respetuosa y útil.
Especialización en deterioro cognitivo y envejecimiento
Nuestro equipo está formado por psicólogos y neuropsicólogos con formación específica en envejecimiento, Alzheimer y otras demencias. Esto nos permite identificar cambios sutiles, realizar diagnósticos diferenciales y orientar los pasos a seguir con claridad y sensibilidad.
Rigor clínico y trato humano
Combinamos herramientas neuropsicológicas validadas con un enfoque cercano y respetuoso. Creamos un entorno tranquilo que favorece la colaboración, reduce la ansiedad y permite obtener resultados fiables en un contexto emocionalmente cuidado.
Diagnóstico claro y profesional
La evaluación incluye entrevistas clínicas, escalas funcionales y pruebas cognitivas específicas que permiten detectar con precisión el nivel de deterioro, distinguir entre distintos tipos de demencia y ofrecer una orientación concreta sobre qué hacer a continuación.

Acompañamiento a familiares y cuidadores
La familia suele ser el principal sostén. Por eso ofrecemos orientación clara y realista para que puedan comprender el diagnóstico, saber cómo actuar y afrontar esta etapa con el apoyo emocional y práctico necesario.
Espacios accesibles y adaptados a personas mayores
Atendemos en entornos tranquilos, sin ruidos ni estímulos innecesarios, con profesionales entrenados en el trato con personas mayores. Esto garantiza una experiencia más amable para el paciente y mejora la calidad de la evaluación.
Coordinación con médicos u otros profesionales
Cuando es pertinente, y con consentimiento, colaboramos con el equipo médico o servicios sociosanitarios para integrar la información y favorecer un abordaje conjunto. Esto puede facilitar el acceso a tratamiento, ayudas o recursos especializados.
Equipo clínico multidisciplinar
Contamos con neuropsicólogos, psicólogos clínicos y expertos en deterioro cognitivo que trabajan de forma coordinada. Esto nos permite abordar cada caso con una mirada amplia y rigurosa, atendiendo tanto a la dimensión clínica como a la familiar, funcional y emocional.
Especificaciones técnicas

Conoce nuestra forma de trabajo
- Edad recomendada: A partir de los 55 años. El servicio está especialmente dirigido a personas mayores que presentan pérdidas de memoria, desorientación o dificultades cognitivas que afectan a su vida cotidiana.
- Duración de las pruebas: Variable según el caso y el estado de la persona evaluada. Por lo general, entre 1,5 y 3 horas, distribuidas en una o dos sesiones para evitar fatiga y asegurar una evaluación precisa y respetuosa.
- Fases del proceso:
- Entrevista inicial: Se realiza con el paciente y, si es posible, con un familiar cercano o cuidador. Se recogen datos clínicos, antecedentes familiares, cambios funcionales y percepción de los síntomas.
- Fase de evaluación: Aplicamos pruebas neuropsicológicas adaptadas para valorar memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, orientación y otras capacidades cognitivas. También utilizamos escalas funcionales y emocionales cuando es pertinente.
- Devolución de resultados: Entrega y explicación clara del informe, que incluye un diagnóstico (si procede), perfil cognitivo detallado y pautas prácticas para la persona evaluada y su entorno familiar o sanitario.
- Evaluaciones aplicadas: Entrevistas clínicas, baterías neuropsicológicas (como MOCA, MMSE, Test del Reloj, FAB, etc.), pruebas específicas de memoria, razonamiento, lenguaje y funciones ejecutivas, así como escalas de autonomía y estado emocional.
- Frecuencia: Habitualmente se realiza en una única sesión de evaluación más una sesión posterior de devolución. En casos más complejos puede requerirse una segunda sesión de pruebas.
- Profesionales responsables: Psicólogos clínicos y neuropsicólogos colegiados, con amplia experiencia en envejecimiento, Alzheimer y deterioro cognitivo. Nuestro equipo se mantiene en constante formación para garantizar la máxima calidad asistencial.
- Ubicación: Atención presencial en nuestras clínicas, con espacios tranquilos, accesibles y diseñados para favorecer una experiencia cómoda, sin prisas ni estímulos que puedan interferir en la evaluación.
Enfoque integral: Si se detectan necesidades complementarias, ofrecemos coordinación con neurología, psiquiatría, trabajo social o intervención familiar para facilitar un acompañamiento completo, humano y eficaz.
Reseñas de nuestros pacientes en Google











Casos de éxito
Antonio, 74 años – Dificultades de memoria y desorientación progresiva
Situación inicial: La familia de Antonio acudió a consulta preocupada por los olvidos cada vez más frecuentes, la dificultad para recordar conversaciones recientes y algunos episodios de desorientación al salir solo. Aunque en un principio lo atribuían a la edad, empezaron a notar que su comportamiento estaba cambiando: se mostraba más irritable, repetía las mismas preguntas y evitaba participar en actividades sociales que antes disfrutaba.
Evaluación: Se realizó una evaluación neuropsicológica centrada en el deterioro cognitivo. Se exploraron funciones como la memoria episódica, la orientación temporal y espacial, la atención sostenida, el lenguaje y las funciones ejecutivas. También se valoraron aspectos emocionales y del entorno familiar. Los resultados indicaron un deterioro leve compatible con una posible demencia tipo Alzheimer en fase inicial.
Resultados: Contar con una evaluación clara permitió a la familia entender qué estaba ocurriendo y tomar decisiones importantes con tiempo. Se inició un seguimiento médico especializado, se reorganizaron algunas rutinas en casa para fomentar la autonomía de Antonio, y se implicó a toda la familia en su cuidado de forma más estructurada y respetuosa. La intervención temprana ayudó a preservar su calidad de vida y reducir la ansiedad en su entorno.
“Saber lo que tenía mi padre fue un alivio. Nos permitió ayudarle mejor, sin tratarle como si simplemente estuviera despistado.”
— Marta, hija de Antonio
Isabel, 66 años – Cambios en la personalidad y comportamiento inusual
Situación inicial: El marido de Isabel solicitó una consulta tras notar que su esposa, normalmente empática y sociable, había comenzado a comportarse de forma extraña. Mostraba una falta de interés por las emociones de los demás, hacía comentarios inapropiados en público y tenía reacciones impulsivas que antes no eran propias de ella. Aunque conservaba su memoria funcional, los cambios en su personalidad generaban tensión en casa.
Evaluación: La evaluación neuropsicológica se centró en la conducta, el juicio social y las funciones ejecutivas. Se aplicaron pruebas específicas para detectar alteraciones en la planificación, el control de impulsos, la flexibilidad cognitiva y la capacidad de empatía. El perfil resultante, junto con la historia clínica y los cambios observados por la familia, fue compatible con una demencia frontotemporal en fase inicial.
Resultados: El diagnóstico permitió poner nombre a una situación que estaba desbordando emocionalmente al entorno familiar. Se ofreció a la familia orientación sobre cómo comunicarse con Isabel, cómo estructurar el día a día y cómo preservar su dignidad evitando conflictos innecesarios. También se inició un seguimiento clínico conjunto con neurología para valorar las opciones terapéuticas disponibles.
“Al principio creíamos que simplemente estaba cambiando de carácter. Saber que tenía una enfermedad nos ayudó a dejar de culpabilizarla y a entenderla mejor.”
— Javier, marido de Isabel
Luis, 58 años – Dificultades de concentración y olvidos en el trabajo
Situación inicial: Luis, directivo de una empresa tecnológica, acudió a consulta por iniciativa propia tras varios meses en los que notaba que su rendimiento había bajado. Le costaba concentrarse en reuniones, olvidaba tareas sencillas y se sentía desbordado por decisiones que antes tomaba con soltura. Temía estar desarrollando una forma precoz de demencia, ya que su padre fue diagnosticado de Alzheimer en la misma edad.
Evaluación: Se realizó una evaluación neuropsicológica completa, centrada en funciones ejecutivas, memoria de trabajo, atención sostenida, velocidad de procesamiento y estado emocional. Los resultados no mostraron un patrón de deterioro neurodegenerativo, sino una afectación leve y reversible asociada a un trastorno de ansiedad mantenido en el tiempo y a una sobrecarga laboral significativa.
Resultados: El informe permitió a Luis descartar una demencia, lo que supuso un gran alivio. Recibió orientación sobre estrategias de autorregulación emocional, técnicas para organizar el trabajo y pautas para mejorar el descanso. También inició una intervención psicológica breve para reducir la ansiedad y recuperar su funcionamiento habitual.
“Pensaba que algo en mi cerebro estaba fallando. Saber que no era Alzheimer me devolvió la tranquilidad y las ganas de volver a estar bien.”
— Luis, 58 años
Carmen, 81 años – Confusión creciente y conflictos familiares
Situación inicial: Los hijos de Carmen solicitaron una evaluación preocupados por los cambios que venían observando en su madre: se mostraba confusa con las fechas, se perdía dentro de su propio barrio y había comenzado a desconfiar de su familia, acusándolos de esconderle cosas. Esto generó discusiones constantes entre los hermanos, que no se ponían de acuerdo sobre qué hacer ni cómo interpretar lo que estaba ocurriendo. Algunos pensaban que eran “cosas de la edad”, otros temían una enfermedad neurodegenerativa.
Evaluación: La evaluación se orientó a esclarecer el origen de las dificultades. Se valoraron la memoria, la orientación, el lenguaje, la capacidad de razonamiento y los aspectos afectivos. También se exploraron las dinámicas familiares, el nivel de comprensión de la situación y el grado de sobrecarga de los cuidadores. El diagnóstico fue compatible con una demencia tipo Alzheimer en fase moderada.
Resultados: El informe ayudó a unificar criterios entre los familiares, reduciendo el conflicto y generando una base común desde la que tomar decisiones. Se ofreció orientación sobre cuidados, adaptación del hogar y gestión emocional del duelo anticipado. La familia pudo reorganizar los apoyos y compartir responsabilidades sin culpabilizarse, entendiendo que los comportamientos de Carmen no eran voluntarios ni personales.
“La evaluación no solo nos dio un diagnóstico. Nos dio un lenguaje común como familia y una manera de entender a mi madre sin enfadarnos con ella.”
— Julia, hija de Carmen
Eduardo, 69 años – Dificultades de lenguaje y atención tras un ictus
Situación inicial: Tras haber sufrido un ictus isquémico leve, Eduardo fue dado de alta con buena recuperación física, pero su esposa notaba que ya no era el mismo. Tenía problemas para encontrar palabras, se distraía con facilidad y le costaba seguir conversaciones. Eduardo se frustraba mucho con estas dificultades, pero restaba importancia a lo que ocurría. Su entorno, sin embargo, se sentía perdido y sin herramientas para ayudarle.
Evaluación: Se llevó a cabo una evaluación neuropsicológica centrada en las funciones cognitivas afectadas por el accidente cerebrovascular: lenguaje, atención, velocidad de procesamiento, memoria verbal y planificación. También se valoraron el estado emocional y la adaptación psicosocial al cambio. La evaluación permitió delimitar con claridad las secuelas leves del ictus y descartar otras causas neurodegenerativas.
Resultados: Con el informe, Eduardo y su familia comprendieron que sus dificultades eran una consecuencia directa del ictus, no un signo de demencia. Esto les dio tranquilidad y sentido de control. Se diseñó un plan de rehabilitación cognitiva con ejercicios específicos y se ofrecieron pautas para mejorar la comunicación en el entorno familiar. El acompañamiento profesional ayudó a Eduardo a recuperar seguridad y autoestima.
“Saber que no era Alzheimer, sino parte de la recuperación, nos quitó un peso enorme. Ahora sabemos cómo ayudarle y él ha vuelto a disfrutar de muchas cosas.”
— Teresa, mujer de Eduardo
Verónica, 52 años – Miedo al deterioro cognitivo por antecedentes familiares
Situación inicial: Verónica acudió a consulta por iniciativa propia. Su madre había sido diagnosticada con Alzheimer a los 70 años y, desde hacía meses, ella misma notaba que le costaba más concentrarse, se le olvidaban citas y se sentía insegura al hablar en público, algo que antes dominaba con soltura. Aunque sus amigos y pareja le decían que era estrés, no lograba quitarse de la cabeza la posibilidad de estar iniciando un deterioro precoz.
Evaluación: Se realizó una evaluación neuropsicológica preventiva, orientada a detectar señales tempranas de deterioro cognitivo. Se exploraron la memoria episódica, la atención, las funciones ejecutivas, el lenguaje y el estado anímico. Los resultados mostraron un funcionamiento dentro de la normalidad para su edad, con leves dificultades relacionadas con la fatiga mental y la ansiedad anticipatoria, pero sin indicios de deterioro neurodegenerativo.
Resultados: El informe aportó claridad y tranquilidad. Verónica pudo descartar una demencia en curso y comprender cómo su nivel de estrés y su hipervigilancia estaban alimentando la sensación de deterioro. Inició una intervención psicológica breve para reducir la ansiedad y establecer hábitos de autocuidado cognitivo. También se pautó una reevaluación a medio plazo para seguir de forma preventiva su evolución.
“Necesitaba saber si lo que sentía era real o solo miedo. Ahora sé que puedo cuidarme sin vivir con esa sombra encima.”
— Verónica, 52 años
No esperes más
¿Estás notando cambios preocupantes en la memoria, la orientación o el comportamiento tuyo o de un ser querido?
¿Te gustaría contar con respuestas claras que ayuden a comprender qué está ocurriendo y cómo actuar a tiempo?
Da el primer paso hoy. Estamos aquí para ayudarte.
Te Informamos
Evaluación con mirada integral
No nos limitamos a medir funciones cognitivas: valoramos también el contexto emocional, familiar y social en el que vive la persona evaluada. Comprender el impacto del envejecimiento, el entorno del hogar o los cambios en la rutina es clave para interpretar correctamente los síntomas y ofrecer un diagnóstico útil y humano.
Acompañamiento a las familias
La sospecha de una demencia genera dudas, miedos y muchas veces desacuerdo entre familiares. Por eso, acompañamos a la familia durante todo el proceso, ofreciendo orientación clara para entender lo que está ocurriendo, tomar decisiones conjuntas y cuidar sin sobrecargarse emocionalmente.
Coordinación con el entorno sanitario o asistencial
Cuando es necesario y se cuenta con el consentimiento adecuado, nos coordinamos con neurólogos, médicos de atención primaria o centros de día para integrar la información y favorecer un abordaje conjunto que mejore la calidad de vida de la persona evaluada.
Equipo clínico con experiencia contrastada
Contamos con un equipo especializado en evaluación neuropsicológica del envejecimiento y de las demencias. Psicólogos clínicos y neuropsicólogos colegiados, con amplia experiencia en diagnóstico y acompañamiento familiar, garantizan una atención ética, empática y basada en evidencia científica.
Nuestro compromiso
Garantías y seguridad
La confianza y la tranquilidad de nuestros pacientes son fundamentales para nosotros. Por eso, ofrecemos garantías sólidas y medidas de seguridad rigurosas para asegurar que tu experiencia con nuestra clínica de psicología sea segura y satisfactoria.
Compromiso de calidad y atención profesional
- Una atención cercana y personalizada: Cada adulto o menor evaluado será atendido con respeto, sensibilidad y profesionalidad, generando un entorno que favorezca la colaboración y el bienestar durante todo el proceso.
- Profesionales colegiados y especializados: Contamos con psicólogos clínicos y neuropsicólogos con formación específica en evaluación y diagnóstico psicológico, tanto en población adulta como infantojuvenil.
- Rigor y transparencia en el diagnóstico: Nuestros informes son detallados, comprensibles y con objetivos definidos. Incluyen recomendaciones útiles para guiar decisiones terapéuticas, educativas o médicas si se considera necesario.
Confianza, privacidad y entorno seguro
- Centro sanitario autorizado por la Comunidad de Madrid.
- Cumplimos con la Ley de Protección de Datos (LOPD) y RGPD.
Toda la información que compartas con nosotros es estrictamente confidencial. - Seguimos los protocolos éticos del Colegio Oficial de Psicología de Madrid.
- Documentación clara y sin letra pequeña.
Antes de comenzar cualquier intervención, te explicamos todo con claridad para que tomes decisiones con total seguridad.
Transparencia en todo el proceso
- Objetivos definidos desde el principio: Te explicamos qué se va a valorar, con qué finalidad y cómo se llevará a cabo.
- Información clara sobre cada fase: Sabes en todo momento en qué punto está la evaluación y qué pasos siguen.
- Participación activa en la toma de decisiones: Tanto si es para ti como si se trata de tu hijo o hija, recibirás la orientación necesaria para comprender los resultados y decidir con plena conciencia y libertad.
En nuestra clínica de psicología la confianza, la seguridad y el respeto son esenciales. Nos comprometemos a ofrecer un entorno profesional y cercano, donde tú o tu familiar podáis sentiros comprendidos, protegidos y acompañados. Con medidas de privacidad rigurosas, psicólogos especializados y una atención ética y personalizada, te garantizamos un proceso de evaluación transparente, seguro y orientado al bienestar emocional real del evaluado.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cómo puedo saber si los olvidos de mi familiar son normales por la edad o si son un signo de algo más serio?
Aunque ciertos despistes son comunes con la edad, hay señales de alarma como olvidar nombres cercanos, desorientarse en lugares conocidos o tener cambios en el carácter. Una evaluación neuropsicológica permite diferenciar entre envejecimiento normal y un posible inicio de deterioro cognitivo.
2. ¿Qué tipo de pruebas se hacen en una evaluación para detectar Alzheimer o demencia?
Se aplican pruebas especializadas que valoran la memoria, la atención, el lenguaje, la orientación, las funciones ejecutivas y la capacidad de razonamiento. También se incluye una entrevista clínica para conocer la evolución de los síntomas y el impacto en la vida diaria.
3. ¿Quién realiza la evaluación?
Nuestro equipo está formado por psicólogos clínicos y neuropsicólogos especializados en envejecimiento y demencias, con amplia experiencia en evaluación diagnóstica y acompañamiento a familias.
4. ¿Qué diferencia hay entre un diagnóstico médico y una evaluación neuropsicológica?
El diagnóstico médico suele basarse en pruebas de imagen (como TAC o resonancia) y análisis clínicos. La evaluación neuropsicológica se centra en el funcionamiento cognitivo real de la persona, a través de pruebas estructuradas, y complementa el diagnóstico médico con una perspectiva funcional y emocional.
5. ¿Cuándo es el mejor momento para hacer una evaluación?
Cuanto antes. Detectar de forma temprana los primeros signos de deterioro cognitivo permite planificar mejor el futuro, iniciar tratamientos o ejercicios de estimulación y organizar los apoyos necesarios sin esperar a una situación más grave.
6. ¿Y si la persona no quiere hacerse la evaluación?
Es una situación común. Nuestro equipo puede ayudarte con estrategias de comunicación para abordar el tema de forma respetuosa. A veces es útil presentar la evaluación como una «revisión de memoria» o un chequeo preventivo, en lugar de hablar directamente de Alzheimer.
7. ¿El informe que se obtiene sirve para algo más que saber si hay demencia?
Sí. El informe ayuda a tomar decisiones informadas sobre tratamientos, rutinas en el hogar, apoyos familiares, centros de día o incluso ayudas sociales. También puede ser útil para el médico de cabecera o el neurólogo.
8. ¿Puede el Alzheimer afectar a personas menores de 65 años?
Sí, aunque es menos frecuente. Existen formas de Alzheimer de inicio temprano, y también otras demencias que pueden aparecer en personas de mediana edad. Por eso es importante evaluar ante cualquier síntoma, sin esperar a que “sea cosa de mayores”.
9. ¿Qué ocurre si los resultados indican que no hay demencia?
También es una posibilidad. En muchos casos, los síntomas son consecuencia de ansiedad, depresión, sobrecarga emocional o efectos secundarios de medicamentos. En estos casos, la evaluación permite orientar adecuadamente el tratamiento y aliviar la preocupación.
10. ¿Qué ocurre después de la evaluación?
Tras realizar las pruebas, ofrecemos una sesión de devolución donde explicamos los resultados de forma clara. Entregamos un informe con recomendaciones prácticas y, si se desea, orientamos sobre próximos pasos: tratamientos, estimulación cognitiva, revisión médica, etc.
11. ¿La evaluación es confidencial? ¿Se necesita consentimiento del familiar evaluado?
Sí, es totalmente confidencial. En personas con plena capacidad, el consentimiento debe ser directo. Si hay dudas sobre la capacidad para decidir, valoramos cada caso con cuidado, implicando a la familia sin vulnerar los derechos del evaluado.
12. ¿Cuál es el precio de una evaluación de Alzheimer o demencia?
El precio varía según la complejidad del caso y el número de pruebas o sesiones necesarias. Puedes consultarnos sin compromiso y te explicaremos con transparencia el presupuesto y qué incluye cada fase del proceso.
Da el primer paso hacia la claridad
- No esperes a que las dudas crezcan o el deterioro avance. Cuanto antes se obtenga una visión precisa, más fácil será intervenir, planificar y preservar la calidad de vida de la persona afectada y de toda la familia.
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- Recibe una atención profesional, cercana y adaptada desde el primer día. Nuestro equipo especializado en evaluación neuropsicológica está preparado para ayudarte a comprender la situación, tomar decisiones informadas y sentirte acompañado en cada paso del camino.
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- Trabajamos con objetivos definidos, herramientas validadas y una comunicación clara, para que sepas en todo momento hacia dónde va el proceso. Una evaluación a tiempo puede marcar la diferencia.
No lo dejes para más adelante. Una detección a tiempo marca la diferencia.