Evaluación del Espectro Autista (TEA)
Un diagnóstico profesional y riguroso para comprender mejor las características del autismo y dar los pasos adecuados.
En nuestras clínicas especializadas en evaluación psicológica realizamos diagnósticos completos del Trastorno del Espectro Autista (TEA), adaptados a cada edad y situación. Evaluamos a niños, adolescentes y adultos que presentan señales compatibles con el espectro autista, siempre desde un enfoque clínico, cercano y respetuoso.
- ¿Te preguntas si tú o tu hijo podríais estar dentro del espectro autista?
- ¿Notas dificultades en la comunicación, las relaciones sociales o los intereses restringidos?
- ¿Buscas una evaluación fiable que te aporte claridad, sin juicios ni etiquetas apresuradas?
Has llegado al lugar indicado, podemos ayudarte.
Contacta con nosotros
Evaluación clínica del TEA, adaptada a cada edad y perfil
Realizamos diagnósticos precisos del espectro autista, ajustados a las características y necesidades individuales de cada persona.
En niños, adolescentes o adultos, los signos del TEA pueden manifestarse de formas muy diferentes. Por eso, en nuestro servicio de evaluación no seguimos un enfoque genérico, sino que analizamos con profundidad cada caso, respetando el momento vital, el entorno familiar, escolar o laboral y la historia personal de quien acude a consulta.
Nuestro protocolo incluye entrevistas clínicas, pruebas psicométricas validadas y escalas específicas para la detección del autismo (como ADOS-2, ASRS, AQ, entre otras). Así obtenemos una visión global del funcionamiento social, comunicativo, sensorial y cognitivo de la persona evaluada, permitiendo detectar con claridad si existen características compatibles con el espectro autista.
Cada evaluación busca ofrecer un diagnóstico claro, un punto de partida para comprender mejor la realidad de la persona, y recomendaciones útiles para dar los siguientes pasos.
.
Los beneficios clave de realizar un test vocacional profesional son los siguientes:

Permite identificar con claridad si existen rasgos del espectro autista, diferenciando entre comportamientos que pueden formar parte del desarrollo típico y aquellos que requieren atención específica.
Ofrece un diagnóstico riguroso y personalizado, basado en herramientas clínicas validadas y aplicado por psicólogos especializados en TEA y neurodesarrollo.
Aclara dudas frecuentes sobre posibles dificultades en la comunicación, las relaciones sociales, la flexibilidad o el procesamiento sensorial, tanto en la infancia como en la edad adulta.
Proporciona tranquilidad a la persona evaluada y a su entorno, al contar con una valoración objetiva y profesional que ofrece claridad y evita interpretaciones erróneas o etiquetas apresuradas.
Facilita el acceso a apoyos adecuados, tanto educativos como terapéuticos o laborales, ajustados a las necesidades reales del perfil evaluado.
Mejora la comprensión mutua en el entorno familiar, escolar o profesional, favoreciendo una convivencia más empática y libre de juicios.
Se realiza en un entorno clínico respetuoso y sin presión, donde se prioriza el bienestar emocional y la individualidad de cada persona evaluada.
Está a cargo de un equipo con experiencia específica en diagnóstico del espectro autista, en todas las etapas de la vida, y con formación continua en evaluación neuropsicológica y psicopatología del neurodesarrollo.
¿Cómo funciona nuestro servicio de evaluación del Espectro Autista (TEA)?
Nuestro servicio de evaluación del TEA está diseñado para detectar, confirmar o descartar la presencia de rasgos del espectro autista en cualquier etapa de la vida. Realizamos un análisis profundo y personalizado del funcionamiento social, comunicativo, conductual y sensorial de cada persona, ajustándonos a su edad y contexto vital.
Nos tomamos el tiempo necesario para comprender cada historia y ofrecer una evaluación respetuosa, rigurosa y con sentido clínico. Nuestro objetivo es dar claridad diagnóstica, orientación útil y, si procede, guiar los siguientes pasos.

Características de la Evaluación TEA
Evaluación individual especializada, dirigida a niños, adolescentes o adultos que presentan signos compatibles con el trastorno del espectro autista, tanto en su forma más evidente como en manifestaciones leves o atípicas.
Exploración completa del perfil clínico, que analiza el desarrollo evolutivo, la comunicación verbal y no verbal, las relaciones sociales, los intereses restringidos, la flexibilidad cognitiva y el procesamiento sensorial.
Aplicación de entrevistas clínicas estructuradas y pruebas psicométricas específicas, como ADOS-2, ADI-R, BASC, SRS, entre otras, según la edad y características del caso.
Devolución de resultados clara y empática, con un informe clínico completo que recoge el diagnóstico (si procede), un análisis funcional del perfil, y recomendaciones terapéuticas, educativas o psicosociales adaptadas.
Acompañamiento personalizado a la familia o al propio evaluado, ofreciendo pautas claras sobre cómo abordar el día a día, cómo gestionar las emociones asociadas al diagnóstico y qué recursos pueden ser útiles.
Espacios tranquilos y seguros, donde niños, jóvenes o adultos pueden expresarse sin juicios ni presión, facilitando una evaluación más natural y representativa.
Coordinación con colegios, terapeutas u otros profesionales, si se considera necesario y se cuenta con autorización, para garantizar una atención coherente y alineada.
Equipo clínico especializado en neurodesarrollo y TEA, con experiencia en la detección precoz en infancia, diagnóstico diferencial en adolescencia y evaluación de autismo leve o de alto funcionamiento en la edad adulta.
Modalidad presencial en nuestras clínicas, con atención cercana, profesional y respetuosa desde el primer contacto. Cada caso es tratado con la sensibilidad, el rigor y la implicación que merece.
Beneficios para la persona evaluada y su entorno

Atención personalizada
Cada evaluación se adapta a la edad, sintomatología y circunstancias personales de quien consulta. Valoramos el contexto familiar, educativo o laboral, así como la historia evolutiva y las experiencias previas. Esto nos permite ofrecer un diagnóstico ajustado, útil y comprensible, sin caer en etiquetas simplificadas.
Especialización en TEA y neurodesarrollo
Contamos con psicólogos clínicos y especialistas en neurodesarrollo con experiencia en el diagnóstico del espectro autista en todas sus formas: desde la infancia hasta la vida adulta, desde casos más evidentes hasta perfiles leves o enmascarados. Nos ajustamos a la realidad única de cada persona.
Evaluación rigurosa y trato empático
Aplicamos herramientas diagnósticas de referencia (ADOS-2, ADI-R, SRS, entre otras) en combinación con entrevistas clínicas y observaciones contextualizadas. Al mismo tiempo, cuidamos el vínculo humano: la persona evaluada debe sentirse comprendida, no juzgada.
Claridad diagnóstica y orientación práctica
Ofrecemos un informe claro, profesional y comprensible, que no solo aporta un diagnóstico si procede, sino también una explicación funcional del perfil y recomendaciones realistas para mejorar el bienestar, la comunicación y la adaptación en la vida diaria.

Acompañamiento a madres, padres o cuidadores
En el caso de menores, guiamos a las familias para que comprendan mejor las características del TEA, resuelvan dudas y encuentren formas de apoyar sin generar dependencia o sobreprotección. También ofrecemos pautas educativas y coordinación con el colegio si se desea.
Entornos acogedores y sin presión
Realizamos las evaluaciones en espacios tranquilos, con tiempo suficiente para generar confianza. Adaptamos el ritmo de la exploración a la persona, especialmente si hay ansiedad, dificultades comunicativas o rigidez cognitiva.
Coordinación con centros, terapeutas u otros profesionales
Si se cuenta con el consentimiento, podemos colaborar con orientadores, docentes, logopedas o terapeutas implicados, garantizando un enfoque coherente y compartido. Nuestro objetivo es que todo el entorno acompañe el proceso de forma constructiva.
Visión integral y profesional
No nos limitamos a evaluar síntomas aislados: analizamos la personalidad, el entorno, los factores emocionales y las trayectorias vitales. Así logramos un diagnóstico que no encasilla, sino que orienta. Una evaluación bien hecha puede abrir muchas puertas.
Especificaciones técnicas

Conoce nuestra forma de trabajo
- Edad recomendada: Evaluamos el Espectro Autista desde la infancia (a partir de los 3 años) hasta la edad adulta. Adaptamos el proceso y las herramientas diagnósticas según el momento evolutivo, las capacidades comunicativas y las características de cada persona.
- Duración de la evaluación: El proceso completo suele constar de 2 a 3 sesiones, en función de la edad, la disponibilidad de información previa y el nivel de complejidad del caso. En adultos, puede requerirse también una exploración retrospectiva del desarrollo. El tiempo total oscila entre 3 y 5 horas, repartidas en varias citas.
- Fases del proceso:
- Entrevista inicial: Realizamos una primera entrevista con la persona evaluada y, si es menor de edad, también con sus padres o cuidadores. Recogemos información detallada sobre el desarrollo, la conducta, la comunicación, las relaciones sociales, el entorno y los motivos de consulta.
- Evaluación diagnóstica: Aplicamos herramientas especializadas según la edad y el perfil del evaluado. Esto incluye escalas estandarizadas, observaciones clínicas, cuestionarios adaptados y entrevistas diagnósticas (como el ADOS-2, ADI-R, SRS, CBCL, etc.). Se exploran las áreas clave del TEA: comunicación, interacción social, patrones de comportamiento, flexibilidad cognitiva y funcionamiento adaptativo.
- Devolución de resultados: Se entrega un informe detallado y accesible, que incluye el diagnóstico clínico (si procede), una descripción funcional del perfil, fortalezas y dificultades, y recomendaciones prácticas para el día a día, ya sea a nivel educativo, laboral o familiar.
- Evaluaciones aplicadas:
- Entrevistas clínicas con enfoque neuropsicológico.
- Observaciones estructuradas y naturales.
- Herramientas específicas para la detección de TEA (ADOS-2, ADI-R, SRS, etc.).
- Cuestionarios sobre funcionamiento social, sensorial, comunicativo y emocional.
- Evaluaciones cognitivas complementarias si se requiere (WISC-V, WAIS-IV, etc.).
- Frecuencia: El proceso se organiza en varias sesiones, normalmente repartidas en 1 a 3 semanas. En casos complejos o cuando se requiere información adicional (por ejemplo, del entorno educativo), se pueden pautar sesiones complementarias.
- Profesionales responsables: Nuestro equipo está formado por psicólogos sanitarios colegiados, con formación específica en diagnóstico de TEA y amplia experiencia en evaluación infantil, adolescente y adulta. Contamos también con especialistas en neurodesarrollo y diagnóstico diferencial.
- Ubicación: Las evaluaciones se realizan de forma presencial en nuestras clínicas. Nuestros espacios están diseñados para ser acogedores, tranquilos y adaptados a las necesidades sensoriales y emocionales de cada persona.
Enfoque integral: Nuestro diagnóstico no se limita a «poner una etiqueta»: entendemos el TEA como un perfil de funcionamiento. Evaluamos también aspectos emocionales, familiares y sociales, y ofrecemos coordinación con colegios, terapeutas o médicos si se desea. Si tras la evaluación se detectan otras necesidades (como ansiedad, TDAH, dificultades adaptativas o laborales), ofrecemos asesoramiento complementario o derivación a intervención psicológica.
Reseñas de nuestros pacientes en Google











Casos de éxito
Javier, 5 años – Dificultades en el lenguaje y comportamiento rígido
Situación inicial: Los padres de Javier acudieron a consulta preocupados por su desarrollo. Aunque era un niño cariñoso y con buena memoria, hablaba poco, repetía frases sin sentido y tenía berrinches intensos cuando cambiaban sus rutinas. En la guardería habían señalado también que no se relacionaba mucho con otros niños y que le costaba seguir el ritmo de la clase. Sus padres querían saber si se trataba de un retraso madurativo, un trastorno del lenguaje o algo más.
Evaluación: Se realizó una evaluación completa, que incluyó entrevistas con los padres, observación clínica estructurada y herramientas específicas para el diagnóstico del espectro autista (como el ADOS-2). También se aplicaron escalas de desarrollo, comunicación y comportamiento adaptativo. La evaluación se realizó en un entorno tranquilo, adaptado a su edad, y en varios momentos para respetar su ritmo y reducir el estrés.
Resultados: El informe reflejó un perfil compatible con TEA de nivel 1 (autismo leve), con especial impacto en la comunicación social y la flexibilidad cognitiva. Se ofrecieron recomendaciones concretas para la familia y el colegio, así como orientación sobre los primeros pasos en la intervención temprana. Los padres agradecieron especialmente poder poner nombre a lo que les preocupaba y saber cómo actuar.
“No sabíamos si era solo inmadurez o algo más. La evaluación nos dio respuestas claras y un plan para ayudarle. Ahora entendemos mejor cómo se siente nuestro hijo.”
— Juan Antonio y Maite, padres de Javier
Lucía, 15 años – Aislamiento social y sensibilidad intensa
Situación inicial: Lucía era una adolescente con buen rendimiento académico, pero cada vez más retraída. Evitaba el contacto social, le costaban mucho los cambios y mostraba una sensibilidad extrema ante ruidos, luces o roces. Su familia describía que desde pequeña había tenido intereses muy intensos y una gran memoria, pero también episodios de ansiedad cuando salía de su rutina. En el instituto no tenía amigos y sufría por sentirse «diferente». La familia empezó a preguntarse si podría tratarse de un caso de autismo leve.
Evaluación: Se llevó a cabo una evaluación diagnóstica completa, combinando entrevistas clínicas con escalas estandarizadas para adolescentes (como el ADI-R y el SRS), pruebas de funcionamiento ejecutivo y análisis del perfil sensorial. También se incluyó una valoración del estado emocional, ya que Lucía presentaba signos de ansiedad y autoestima baja.
Resultados: El informe confirmó un trastorno del espectro autista de nivel 1, con implicaciones principalmente en el área de la interacción social y la autorregulación emocional. No existían déficits cognitivos ni de lenguaje, pero sí un estilo de procesamiento diferente que explicaba muchas de sus dificultades. A partir del diagnóstico, Lucía pudo comenzar a recibir apoyo psicológico adaptado y su entorno familiar y escolar fue orientado para comprender mejor sus necesidades.
“Tener un diagnóstico me hizo sentir que no era rara, solo necesitaba entenderme mejor. Por primera vez sentí que alguien me veía de verdad.”
— Lucía, 15 años
Raúl, 35 años – Dudas persistentes sobre el autismo en la edad adulta
Situación inicial: Raúl, ingeniero informático, acudió a consulta motivado por una sensación persistente de no encajar. Aunque profesionalmente había tenido éxito, su vida social era muy limitada, le costaba entender las sutilezas del lenguaje no verbal y solía sentirse abrumado en entornos con estímulos múltiples. Desde hacía años le rondaba la pregunta: “¿Y si siempre he tenido autismo y nadie lo vio?”. Había leído sobre autismo leve en adultos y muchos de los testimonios le resultaban familiares, pero nunca se había planteado una evaluación formal.
Evaluación: Se realizó una evaluación diagnóstica completa orientada a adultos, con entrevistas clínicas en profundidad, historia evolutiva (reconstruida con apoyo familiar), pruebas específicas para la detección de TEA en adultos como el ADOS-2 módulo 4 y el RAADS-R, además de una valoración de habilidades sociales, estilo cognitivo y afectividad.
Resultados: El informe concluyó que Raúl presentaba un trastorno del espectro autista de nivel 1, no detectado en la infancia debido a su alta capacidad intelectual, su adaptación académica y la falta de conciencia sobre el autismo en adultos en su entorno. El diagnóstico no implicó una necesidad inmediata de intervención intensiva, pero sí abrió un proceso de autocomprensión que le permitió abordar con más claridad sus relaciones personales, su estilo de comunicación y su bienestar emocional.
“Ponerle nombre a lo que siempre sentí fue liberador. No cambió quién soy, pero sí cómo me entiendo a mí mismo y cómo me relaciono con el mundo.”
— Raúl, 35 años
Mateo, 4 años – Dificultades en el lenguaje y el juego social
Situación inicial: Los padres de Mateo acudieron a consulta preocupados por su desarrollo. A los 4 años, Mateo no hablaba con fluidez, evitaba el contacto visual y mostraba poco interés por jugar con otros niños. Prefería alinear objetos o repetir movimientos una y otra vez. Aunque en la escuela infantil no habían dado la voz de alarma, su madre intuía que algo no iba del todo bien y había buscado en internet términos como “cómo detectar autismo en niños” o “señales de autismo leve”.
Evaluación: El equipo realizó una evaluación clínica especializada en desarrollo infantil, con entrevistas detalladas a la familia, observación en consulta y aplicación de herramientas diagnósticas como el ADOS-2 (módulo 1), el CARS-2 y escalas de desarrollo adaptadas a su edad. También se recogieron informes del entorno escolar para contrastar la información del hogar con la conducta en otros contextos.
Resultados: El informe indicó la presencia de un trastorno del espectro autista leve, con afectación principalmente en el área comunicativa y social. Gracias al diagnóstico temprano, se recomendó comenzar una intervención especializada en estimulación del lenguaje y habilidades sociales, así como orientación a la familia para adaptar la dinámica diaria a sus necesidades.
“Saberlo a tiempo nos dio herramientas. Ya no miramos con miedo al futuro, sino con la tranquilidad de estar haciendo lo mejor para él.”
— Sonsoles, madre de Mateo
Irene, 14 años – Sensación de no encajar y malestar constante
Situación inicial: Irene era una adolescente brillante y observadora, pero desde hacía tiempo sentía que no encajaba. Le costaba mantener conversaciones espontáneas, evitaba planes con compañeros de clase y prefería pasar el tiempo sola, centrada en sus aficiones artísticas. Su madre había empezado a leer sobre autismo leve en adolescentes, ya que algunas descripciones coincidían con Irene, y decidió acudir a consulta para salir de dudas.
Evaluación: Se realizó una evaluación clínica completa, incluyendo entrevistas familiares, observación directa, pruebas estandarizadas (ADOS-2, RAADS, BASC), y una exploración profunda del desarrollo emocional, social y conductual de Irene. El objetivo era descartar o confirmar la presencia de un trastorno del espectro autista, pero también explorar otras posibles explicaciones.
Resultados: El diagnóstico no confirmó la presencia de un TEA. En su lugar, se identificaron rasgos compatibles con un trastorno de ansiedad social generalizada, combinado con un estilo de personalidad introspectivo y perfeccionista. Irene no tenía dificultades estructurales en la comunicación ni patrones repetitivos de comportamiento, pero sí un miedo intenso y persistente a ser juzgada, lo que le provocaba un fuerte retraimiento y baja autoestima. El informe permitió a su familia comprender mejor el origen de sus dificultades y acceder al tratamiento adecuado, basado en intervención psicológica específica para la ansiedad, desarrollo de habilidades sociales y refuerzo del autoconcepto.
“Pensaba que algo en mí no funcionaba. Ahora sé que tengo miedo, pero también herramientas para superarlo.”
— Irene, 14 años
Álvaro, 36 años – Dudas persistentes sobre un posible autismo en la edad adulta
Situación inicial: Álvaro llevaba años sintiéndose “distinto” en el entorno laboral y social. Evitaba conversaciones espontáneas, se sentía agotado tras las reuniones y a menudo malinterpretaba el tono de los demás. Había leído sobre autismo leve en adultos y se reconocía en muchas descripciones. Aunque nunca había tenido problemas académicos ni laborales graves, sentía que su forma de relacionarse no encajaba con la de los demás. Esto le generaba dudas, inseguridad y una necesidad de comprenderse mejor.
Evaluación: Se realizó una evaluación diagnóstica completa para descartar o confirmar un posible Trastorno del Espectro Autista. Se aplicaron entrevistas clínicas estructuradas, pruebas estandarizadas (RAADS-R, ADOS-2 para adultos), escalas de funcionamiento adaptativo y exploración del perfil cognitivo, emocional y social.
Resultados: Los resultados descartaron la presencia de TEA. Lo que se observó fue un perfil con altas capacidades intelectuales, acompañado de una marcada hipersensibilidad emocional y sensorial, rasgos de personalidad evitativa y un estilo cognitivo analítico. Álvaro no mostraba dificultades en la flexibilidad cognitiva ni en la reciprocidad emocional, pero sí una autocrítica intensa, una necesidad de control elevada y un patrón de ansiedad social mantenida. Gracias a la evaluación, pudo comprender que su malestar no se debía a un trastorno del espectro autista, sino a un conjunto de rasgos de personalidad, experiencias pasadas y exigencias internas que lo hacían especialmente vulnerable al estrés social. A partir de ahí, inició un proceso de terapia centrado en regulación emocional y autoestima.
“Llevaba años pensando que tenía autismo. La evaluación me ayudó a entender que no era eso, pero sí había cosas importantes que necesitaba trabajar.”
— Álvaro, 36 años
No esperes más. Da el primer paso hacia una evaluación rigurosa y personalizada.
¿Te preguntas si tu hijo podría estar dentro del espectro autista?
¿Eres adulto y te planteas si podrías tener un autismo leve que nunca fue detectado?
¿Has notado ciertas dificultades sociales, de comunicación o comportamiento que te generan dudas?
Da el primer paso hoy. Estamos aquí para ayudarte.
Te Informamos
Evaluación con mirada integral
No nos limitamos a pasar test: analizamos el contexto familiar, educativo o laboral, la historia personal, los síntomas observados y cómo se manifiestan en el día a día. Evaluamos con rigor y sensibilidad, para que el diagnóstico (si lo hay) sea útil, comprensible y orientado a mejorar la calidad de vida.
Acompañamiento a las familias o entorno educativo
En el caso de niños o adolescentes, ofrecemos un acompañamiento cercano también a madres, padres y tutores. Explicamos cada fase del proceso, resolvemos dudas y damos pautas claras sobre cómo apoyar a la persona evaluada, con empatía, sin alarmismos y con respeto a su ritmo y estilo personal.
Coordinación con colegios, orientadores o terapeutas
Cuando es necesario, y siempre con consentimiento, nos coordinamos con centros educativos, orientadores escolares, logopedas, terapeutas ocupacionales o psicólogos que ya estén implicados. Esta colaboración permite una visión más completa y coherente del perfil de la persona.
Equipo clínico especializado en TEA
Contamos con psicólogos con formación específica en evaluación y diagnóstico de TEA, con experiencia en niños, adolescentes y adultos. Aplicamos pruebas validadas (ADOS-2, ADI-R, 5-15, entre otras), junto con entrevistas clínicas y análisis del funcionamiento cotidiano, para ofrecer un informe claro, serio y útil para la intervención, si se requiere.
Nuestro compromiso
Garantías y seguridad
La confianza y la tranquilidad de nuestros pacientes son fundamentales para nosotros. Por eso, ofrecemos garantías sólidas y medidas de seguridad rigurosas para asegurar que tu experiencia con nuestra clínica de psicología sea segura y satisfactoria.
Compromiso de calidad y atención profesional
- Una atención cercana y personalizada: Cada adulto o menor evaluado será atendido con respeto, sensibilidad y profesionalidad, generando un entorno que favorezca la colaboración y el bienestar durante todo el proceso.
- Profesionales colegiados y especializados: Contamos con psicólogos clínicos y neuropsicólogos con formación específica en evaluación y diagnóstico psicológico, tanto en población adulta como infantojuvenil.
- Rigor y transparencia en el diagnóstico: Nuestros informes son detallados, comprensibles y con objetivos definidos. Incluyen recomendaciones útiles para guiar decisiones terapéuticas, educativas o médicas si se considera necesario.
Confianza, privacidad y entorno seguro
- Centro sanitario autorizado por la Comunidad de Madrid.
- Cumplimos con la Ley de Protección de Datos (LOPD) y RGPD.
Toda la información que compartas con nosotros es estrictamente confidencial. - Seguimos los protocolos éticos del Colegio Oficial de Psicología de Madrid.
- Documentación clara y sin letra pequeña.
Antes de comenzar cualquier intervención, te explicamos todo con claridad para que tomes decisiones con total seguridad.
Transparencia en todo el proceso
- Objetivos definidos desde el principio: Te explicamos qué se va a valorar, con qué finalidad y cómo se llevará a cabo.
- Información clara sobre cada fase: Sabes en todo momento en qué punto está la evaluación y qué pasos siguen.
- Participación activa en la toma de decisiones: Tanto si es para ti como si se trata de tu hijo o hija, recibirás la orientación necesaria para comprender los resultados y decidir con plena conciencia y libertad.
En nuestra clínica de psicología la confianza, la seguridad y el respeto son esenciales. Nos comprometemos a ofrecer un entorno profesional y cercano, donde tú o tu familiar podáis sentiros comprendidos, protegidos y acompañados. Con medidas de privacidad rigurosas, psicólogos especializados y una atención ética y personalizada, te garantizamos un proceso de evaluación transparente, seguro y orientado al bienestar emocional real del evaluado.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cómo puedo saber si mi hijo podría tener TEA?
Algunas señales frecuentes son dificultades para comunicarse, rigidez en el comportamiento, falta de interés en las relaciones sociales, hipersensibilidad sensorial o patrones repetitivos. Si observas varios de estos signos, una evaluación profesional puede ayudarte a entender qué está ocurriendo.
2. ¿En qué consiste una evaluación de TEA?
La evaluación incluye entrevistas clínicas, observación directa, cuestionarios específicos para la familia o el entorno educativo, y la aplicación de pruebas estandarizadas (como ADOS-2, ADI-R o 5-15). Todo el proceso está adaptado a la edad y situación de cada persona.
3. ¿A qué edad puede realizarse un diagnóstico de autismo?
Puede realizarse a partir de los 18-24 meses, aunque en casos leves o sin alteraciones del lenguaje puede no detectarse hasta más adelante. En adolescentes o adultos, el diagnóstico sigue siendo posible y útil para comprender el propio funcionamiento y acceder a apoyos adecuados.
4. ¿Qué ocurre si la evaluación indica que no hay TEA?
En ese caso, se analiza si hay otros diagnósticos que puedan explicar las dificultades (TDAH, trastornos del lenguaje, ansiedad, altas capacidades, etc.). Recibir una evaluación rigurosa permite descartar o confirmar con claridad, evitando etiquetas innecesarias o confusión.
5. ¿Qué pruebas se utilizan para diagnosticar TEA?
Utilizamos pruebas validadas y reconocidas internacionalmente, como la ADOS-2 (para observar conductas características del espectro autista) o la ADI-R (una entrevista estructurada con los padres). También aplicamos escalas específicas según la edad y el nivel de desarrollo.
6. ¿La evaluación es igual para adultos que para niños?
No. En adultos, se prioriza la entrevista clínica en profundidad, la historia vital, autoinformes y pruebas adaptadas al contexto adulto. En niños y adolescentes, se complementa con observación directa y participación de la familia o el centro escolar.
7. ¿Puede diagnosticarse TEA en mujeres adultas que nunca fueron detectadas?
Sí. Muchas mujeres con TEA pasan desapercibidas durante años, ya que tienden a enmascarar sus dificultades. Un diagnóstico en la edad adulta puede ser revelador y muy útil para mejorar la comprensión personal, reducir el estrés y acceder a apoyos más adecuados.
8. ¿Cuánto dura una evaluación de TEA?
Depende del caso, pero suele requerir entre 2 y 3 sesiones. En niños, se incluye una sesión con la familia, la observación clínica y la entrega de resultados. En adultos, puede realizarse en menos sesiones si la historia es clara. Siempre se entrega un informe detallado.
9. ¿Qué pasa después del diagnóstico?
Si se confirma TEA, te ofrecemos una guía clara sobre los siguientes pasos: orientaciones educativas, derivación a apoyos terapéuticos o escolares, y recomendaciones para el día a día. También acompañamos emocionalmente el proceso de comprensión y adaptación.
10. ¿El diagnóstico sirve para solicitar ayudas o adaptaciones escolares?
Sí. Un informe oficial realizado por un psicólogo especialista puede ser presentado en centros educativos, servicios sociales o médicos, y sirve como base para solicitar adaptaciones, orientación escolar o apoyos específicos.
11. ¿Qué formación tienen los profesionales que hacen la evaluación?
Nuestro equipo está formado por psicólogos colegiados con formación específica en evaluación del TEA, y experiencia clínica con población infantil, juvenil y adulta. Trabajamos con herramientas reconocidas y seguimos los criterios diagnósticos más actuales (DSM-5, CIE-11).
12. ¿Qué nivel de confidencialidad tiene la evaluación?
Total. Todos los datos se tratan de forma confidencial conforme a la normativa vigente (LOPD y RGPD). Solo se comparte la información con terceros (como colegios u otros profesionales) si existe un consentimiento firmado por la persona evaluada o su familia.
Da el primer paso hacia la claridad
- No esperes a que las dudas se acumulen o a que el malestar crezca sin una explicación clara. Cuanto antes se realice una evaluación profesional, antes podrás contar con información precisa, orientación experta y estrategias útiles para avanzar con mayor seguridad y bienestar.
-
- Recibe una atención profesional, personalizada y respetuosa desde el primer contacto. Nuestro equipo está especializado en la evaluación del espectro autista en todas las etapas de la vida. Nos tomamos el tiempo necesario para escuchar, comprender y adaptar el proceso a cada situación.
-
- Trabajamos con herramientas validadas, criterios diagnósticos actuales y una mirada integral. Te explicamos cada paso del proceso con claridad y sin tecnicismos innecesarios. Tanto si hay diagnóstico como si no, ofrecemos respuestas útiles y un acompañamiento respetuoso.
Una evaluación bien hecha puede marcar la diferencia entre vivir con incertidumbre o avanzar con comprensión, calma y dirección.