¿Qué son los trastornos psicóticos?

Los trastornos psicóticos son desordenes psicológicos severos que producen ideas o percepciones falsas; por este motivo, quienes los padecen pierden el contacto con la realidad, haciéndosele muy difícil distinguir entre verdad e imaginación. Sus principales síntomas son las alucinaciones y los delirios, así como el desarrollar un comportamiento errático o desorganizado.

Habitualmente en otros trastornos psicológicos el paciente puede ver sus percepciones alteradas, pero no pierde el contacto con la realidad, por lo que es consciente de estar enfermo y de estar experimentando pensamientos irreales. Sin embargo, con los trastornos psicóticos esto no es así; las personas afectadas creen que sus delirios tienen todo el sentido, y no son conscientes de que son falsos.

Por lo general, las capacidades sociales y personales de quienes padecen este tipo de trastornos se suelen ver gravemente afectadas; esto se debe a los síntomas tan severos que conllevan, así como a una cierta incomprensión social de los mismos. Esto viene propiciado porque los comportamientos y palabras del paciente son tan ilógicas que suele ser percibido como alguien peligroso. También es frecuente que los pacientes afectados no reconozcan estar enfermos, lo que dificulta su tratamiento.

¿A qué se deben los trastornos psicóticos?

Las causas que dan lugar a este tipo de trastornos no están claras, aunque existen varias teorías. Las teorías cognitivivo-conductuales suelen establecer su origen en un modelo bio-psico-social, en base al cual son tres los factores desencadenantes:

Causas biológicas

Está demostrada la existencia de un cierto factor hereditario en este tipo de trastornos. Esto hace que la influencia genética resulte indiscutible, aunque no es el único elemento que puede desencadenar esta patología. Esto está también claro, ya que en muchas ocasiones este trastorno se produce en personas sin antecedentes familiares.

Causas psicológicas

Las vivencias personales de cada individuo y su propia personalidad son también un factor muy relevante. La manera en que una persona afronta la ansiedad, el estrés o la depresión, por poner un ejemplo, son elementos decisivos a la hora de configurar la personalidad propia y de poder desencadenar en un momento dado determinados desordenes psicológicos.

Causas sociales

También existe una correlación entre los trastornos psicóticos y el desempeño social de las personas que los padecen. Así, es más frecuente que se vean afectadas personas que han sufrido traumas, abusos o malos tratos en el colegio. Otros ejemplos podrían ser los de separaciones traumáticas, abandonos, acoso, etc.

En cualquier caso, estos tres factores no son únicos sino que interactúan entre sí. Además, en función de cómo se den y cómo se interrelacionan, influyen en el origen, severidad y pronóstico del trastorno.

¿Cuáles son los principales síntomas de los trastornos psicóticos?

Cabría distinguir entre los síntomas propiamente dichos, que se producen cuando se manifiesta la enfermedad, y señales de alerta previas, que pueden ser detectadas antes de la aparición de los síntomas.

Señales de alerta antes de la aparición de la psicósis

Es muy frecuente que antes de que se manifieste la enfermedad, puedan detectarse ciertos indicios previos. La aparición de cualquiera de estos comportamientos no es significativo por sí mismo; sin embargo, si son varios los que se dan, puede ser una señal de alarma a la que merezca la pena prestar atención.

  • Disminución significativa en el rendimiento profesional o escolar
  • Incapacidad para concentrarse o dificultad para desarrollar esfuerzo intelectual
  • Abandono de los patrones de higiene personal o cuidados propios
  • Frialdad emocional o ausencia de sentimientos
  • Dificultades a la hora de distinguir entre realidad y ficción
  • Dificultad para comunicarse o expresar ideas
  • Evitación de contextos sociales y tendencia al aislamiento
  • Comportamientos o ideas inusuales, manifestados de manera intensa
  • Comportamiento desconfiado hacia otras personas

Síntomas de la psicosis

Existen dos síntomas principales en los trastornos psicóticos, los delirios y las alucinaciones.

  • Delirios: consisten en creencias falsas, extravagantes o erróneas. Son creencias muy firmes, incuestionables, a pesar de que no existe ninguna evidencia que las contraste. Se basan en ser “convicciones” del paciente, a quien no se le puede convencer de que sean falsas, por muchas pruebas que se le aporten.
  • Alucinaciones: son percepciones sensoriales (auditivas, visuales, olfativas, etc.) que tiene la persona sin que exista un estímulo físico presente. Así, se pueden escuchar voces sin que haya ningún sonido en la habitación, o tocar algo que no existe. Estas alucinaciones se pueden tener conjuntamente, esto es, ver y oír algo inexistente al mismo tiempo.
¿Qué tipos de trastornos psicóticos hay?

La tipología y clasificación de trastornos psicóticos es muy variada, y no existe un único consenso al respecto. Sin embargo, podríamos mencionar los ocho tipos más frecuentes y comúnmente aceptados de desórdenes psicóticos:

Esquizofrenia

Es el trastorno psicótico más comúnmente conocido. Se trata de una enfermedad mental grave, caracterizada por la presencia de delirios y alucinaciones severas. Afecta algunas funciones cerebrales, como la percepción, el pensamiento, las emociones o la conducta, alejando al paciente de la realidad. La duración de esta enfermedad se prolonga a lo largo de toda la vida del paciente.

Trastorno delirante

Este es un trastorno psicótico en el que los delirios de larga duración son el único síntoma o el dominante. Son frecuentes distintos tipos de delirio: la manía persecutoria, el sentirse permanentemente enfermos, los delirios de grandeza, etc.

Trastorno psicótico breve

Este desorden se caracteriza por su corto plazo, en el que las alucinaciones o delirios tienen una duración muy delimitada. Se considera breve cuando la duración del desorden va entre un día y un mes de duración. Una vez finalizado el trastorno, el paciente vuelve completamente a su funcionamiento normal.

Trastorno esquizofreniforme

El trastorno esquizofreniforme es un punto intermedio entre el trastorno psicótico breve y la esquizofrenia. Sus síntomas son idénticos a los de la esquizofrenia, pero se diferencia de esta en su duración; este desorden se prolonga entre un mínimo de un mes y un máximo de seis meses.

Trastorno esquizoafectivo

Este es un trastorno del estado de ánimo, como la depresión o el trastorno bipolar, en el que además se dan síntomas psicóticos. Este desorden conlleva por lo tanto una desconexión con la realidad como problemas anímicos o emocionales.

Trastorno psicótico compartido

Este es un síndrome en el que una idea psicótica es transmitida de una persona a otra; al final, son dos o más personas las que comparten los mismos delirios o alucinaciones. Se trata de una enfermedad extraña y muy poco frecuente.

Trastorno psicótico inducido por substancias

En este caso hablamos de la aparición de síntomas psicóticos debido a la ingesta de medicamentos o drogas. Los síntomas suelen aparecer rápidamente, y remiten en un corto periodo de tiempo. Solo se habla de trastorno psicótico inducido por sustancias cuando los síntomas son mayores a los habituales en una intoxicación.

Trastorno psicótico debido a una enfermedad médica

Este último supuesto se da cuando los síntomas psicóticos se producen como consecuencia de una enfermedad que afecta las funciones cerebrales del paciente. Algunos casos serían, por ejemplo, los producidos por epilepsias o tumores cerebrales.

¿Cómo se tratan los trastornos psicóticos?

Aunque varía en función de cada caso concreto, en general el tratamiento de estos desordenes suele ser complejo. El objetivo es la eliminación de los síntomas lo antes posible, para evitar así que continúe el deterioro del paciente; por ello, cuanto menos tiempo se produzcan los síntomas psicóticos mejor, ya que el tratamiento tendrá mayor efectividad.

Como hemos mencionado, una dificultad importante en el tratamiento de este tipo de desórdenes es que los pacientes no suelen reconocerse enfermos, por lo que o bien no creen necesitar ayuda, o bien abandonan rápidamente las terapias. Por este motivo, suele ser fundamental la implicación de los familiares y amigos para garantizar la adherencia al tratamiento.

En cuanto a las técnicas empleadas, frecuentemente se recurre a una combinación de psicoterapia y fármacos. Con los medicamentos se pretende controlar o eliminar la aparición de los síntomas; con la intervención psicológica, por su parte, lo que se intenta es evitar la aparición de nuevos episodios. En este sentido, la terapia cognitivo-conductual se ha demostrado particularmente eficaz, ya que dota al paciente de herramientas para comprender sus emociones, percepciones y comportamientos, reduciendo así el riesgo de aparición de nuevos delirios y alucinaciones.

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