¿Qué es el trastorno psicótico breve?

El trastorno psicótico breve se caracteriza por su corto plazo, ya que las alucinaciones o delirios tienen una duración delimitada. Quienes lo padecen, experimentan serias dificultades para evaluar adecuadamente la realidad; esto se debe a una dificultad para pensar apropiadamente, para procesar sus emociones, para recordar o para comunicarse.

Los síntomas del trastorno psicótico breve pueden ser muy parecidos a los de la esquizofrenia, incluyendo delirios y alucinaciones. Se diferencia de esta, sin embargo, por su duración: para que un episodio sea considerado trastorno psicótico breve, los síntomas deben prolongarse durante más de un día, pero por un periodo inferior a un mes.

Este desorden aparece de manera repentina e inesperada, generalmente en personas sin antecedentes o presuntamente sanas; además, una vez finalizado el episodio, el individuo vuelve a su vida normal, sin secuelas de ningún tipo. En estos casos, lo más frecuente y probable es que no vuelvan a producirse recaídas con posterioridad.

Para hablar de un trastorno psicótico breve propiamente dicho, los síntomas no pueden ser debidos al consumo de sustancias. Así, por ejemplo, se excluyen los episodios psicóticos derivados de la ingesta de alcohol o drogas, o los debidos a una enfermedad médica.

¿A qué se debe el trastorno psicótico breve?

Este trastorno se considera relativamente infrecuente, aunque diversos estudios indican que es mucho más frecuente entre mujeres que entre hombres. Además, lo más común es que aparezca en una etapa adulta, frecuentemente al comienzo de la edad adulta y en ocasiones también entre los 30 y 50 años de edad.

Aunque se da frecuentemente en población sana o sin antecedentes, también parece haber ciertos factores de riesgo. De este modo, quienes han padecido con anterioridad otros trastornos de la personalidad, suelen tener una mayor propensión. Igualmente sucede en personas con antecedentes familiares. Además, también parece existir un componente ambiental en los factores de riesgo, según apuntan diversos estudios; así, personas con un nivel socioeconómico bajo o en riesgo de exclusión social presentan mayor propensión a padecer este desorden.

Todo esto favorece la hipótesis de la existencia de posibles causas genéticas, ambientales o psicológicas. En mayor o menor medida, hay suficientes indicios que apuntan a que cada uno de estos elementos puede suponer un factor de riesgo relevante a la hora de padecer este trastorno. Sin embargo, la presencia de cualquiera de estos factores parece no ser suficiente por sí mismo para desarrollar el trastorno; más bien al contrario, se cree que deben darse varios de ellos de manera simultánea.

¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno psicótico breve?

Los síntomas de este desorden se manifiestan de manera repentina, sin previo aviso, y remiten antes de un mes. En este sentido, salvo por su duración, su sintomatología es muy parecida a la de la esquizofrenia. Los principales síntomas son cuatro:

  • Delirios: consisten en creencias falsas, extravagantes o erróneas. Son creencias muy firmes, incuestionables, a pesar de que no existe ninguna evidencia que las contraste. Se basan en ser “convicciones” del paciente, a quien no se le puede convencer de que sean falsas, por muchas pruebas que se le aporten.
  • Alucinaciones: son percepciones sensoriales (auditivas, visuales, olfativas, etc.) que tiene la persona sin que exista un estímulo físico presente. Así, se pueden escuchar voces sin que haya ningún sonido en la habitación, o tocar algo que no existe. Estas alucinaciones se pueden tener conjuntamente, esto es, ver y oír algo inexistente al mismo tiempo.
  • Lenguaje irregular: esto implica un habla desorganizada o incoherente, o en ocasiones incluso incapacidad para hablar. A veces puede tratarse de una dificultad para vocalizar adecuadamente las palabras, o simplemente saltar de un tema a otro. En otras ocasiones, puede consistir en la invención de sonidos o palabras sin sentido, que nadie puede entender.
  • Comportamiento desorganizado: a veces el comportamiento del afectado cambia sustancialmente respecto a su actitud habitual; esto podría consistir, por ejemplo, en actitudes extrañas o desconfiadas, bruscos cambios anímicos, o dificultad para recordar sucesos pasados. Otras veces consiste en una inmovilidad total del cuerpo, entrando en un estado catatónico.
¿Qué tipos de trastorno psicótico breve hay?

Este tipo de trastornos suele clasificarse en función del factor que actúe como desencadenante. Así, podemos hablar de esencialmente tres tipologías diferenciadas:

  • Con factores estresantes: este subtipo también se conoce como psicosis reactiva breve. Se produce como reacción a un trauma o un evento estresante para el individuo. Sería, por ejemplo, el caso de un individuo que desarrolla este trastorno como consecuencia de haber vivido un accidente o un desastre natural.
  • Sin factores estresantes: en este subtipo se desconoce el origen del trastorno. Aparentemente, no existe ningún suceso ni anomalía alguna que justifique la aparición del trastorno. Esta es la modalidad más frecuente de este desorden, y no es atribuible a ningún suceso externo o desencadenante.
  • Ocasionados en el posparto: en ocasiones se desencadena este trastorno como consecuencia del parto. Obviamente, esta tipología afecta únicamente a mujeres, quienes lo desarrollan en las cuatro primeras semanas después del nacimiento del niño.
¿Cómo se trata el trastorno psicótico breve?

Por definición, este trastorno tiene una duración muy reducida. Esto significa que en muchos casos ni siquiera llega a tratarse, ya que los efectos desaparecen con rapidez. Sin embargo, existen indicios que sugieren que los pacientes con este trastorno pueden padecer otros desordenes con posterioridad; estos pueden ser futuros trastornos psicóticos (esquizofrenia, desorden esquizoafectivo, etc.), o bien trastornos del estado de ánimo.

Por estos motivos, no existe un tratamiento como tal para abordar el trastorno psicótico breve. Sí que se emplean, sin embargo, diferentes técnicas como prevención de posteriores recaídas del paciente. Puesto que este desorden puede ser un factor de riesgo para padecer futuros trastornos más graves, suele ser adecuado mantener un seguimiento del paciente.

Al margen del tratamiento como intervención curativa del trastorno psicótico breve, es necesario supervisar a las personas con este desorden. Esto se debe al riesgo de que se inflijan autolesiones o incluso de que cometan suicidio. Por ello, las intervenciones se realizan tanto con el paciente como con su familia, ya que estos deben asumir ese rol de supervisión.

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