¿Qué es el trastorno psicótico compartido?

El trastorno psicótico compartido es uno de los desórdenes menos frecuentes, e incluso se ha dudado de su existencia como tal; esta enfermedad consiste en que la psicosis es trasmitida de un individuo a otro, compartiendo ambos un mismo cuadro sintomático. También es conocido como folie à deux, esto es, “locura de dos”. Sin embargo, este trastorno no está limitado únicamente a dos personas; de hecho, pueden ser varios los individuos que compartan un mismo trastorno psicótico, o incluso un grupo amplio de personas. Cuando se trata de un grupo muy amplio de personas se denomina histeria colectiva, en vez de trastorno psicótico compartido.

Lo verdaderamente característico de este trastorno no es que una persona genere en otra un trastorno psicótico, sino que más allá de eso, le trasmite a esta exactamente el mismo trastorno psicótico que ya tiene, compartiendo idénticos delirios y alucinaciones; se trata, en definitiva, un “contagio” de ese mismo desorden en otro individuo.

Por lo general, el paciente con el trastorno original es una persona dominante o de influencia en su entorno social. Es desde esta posición de relevancia desde donde impone o traspasa su delirio a otro u otros individuos más sumisos. Identificar a la persona con el trastorno primario suele ser un paso de importancia para tratar este desorden. Esto es porque, una vez separados ambos, es más fácil que el paciente con el trastorno secundario abandone los delirios.

¿A qué se debe el trastorno psicótico compartido?

Habitualmente los pacientes con este trastorno tienen una relación estrecha como sí, además de padecer un cierto aislamiento social. Por este motivo, es habitual encontrarlo en hermanos, matrimonios, padres e hijos, amigos íntimos, etc. Además, se cree que también puede influir la presencia de un factor externo, como por ejemplo vivir una situación estresante.

En este tipo de trastorno suele haber una persona dominante o primaria, y otra u otras sumisas o secundarias. Así, la persona dominante genera un delirio o psicosis que impone posteriormente a los individuos secundarios. Generalmente el individuo primario suele estar crónicamente enfermo, con desórdenes como esquizofrenia, trastornos del estado de ánimo, trastorno delirante, etc. Es esta persona quien, desde su posición dominante, impone su delirio sobre el paciente secundario.

Algunos psicólogos sostienen que las diferencias entre los individuos primario y secundario van más allá de la dominancia. Así, se cree que los pacientes primarios suelen ser de mayor edad, más inteligentes y con mayor autoestima; en contrapartida, los pacientes secundarios tenderían a ser más jóvenes, con menos formación y autoestima, y más sumisos y sugestionables.

Los últimos estudios al respecto sugieren que es más frecuente que los individuos primarios sean mujeres, pero que los individuos secundarios pueden ser tanto hombres como mujeres por igual; esto, sin embargo, no está contrastado al tratarse de un trastorno tan poco frecuente.

¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno psicótico compartido?

Los síntomas de este desorden son similares a los del trastorno delirante. Generalmente, las personas con este desorden suelen desempeñarse bien en su vida cotidiana, no resultando incapacitados por el mismo. Sin embargo, se desarrollan actitudes que pueden ser sintomáticas de padecer este desorden, como, por ejemplo:

  • Presencia de una idea o creencia fuertemente asentada, con total convicción.
  • Frecuentemente el paciente guarda secreto si le preguntan sobre su delirio, o sospecha de quien le pregunta.
  • Esa idea está totalmente presente en la vida del individuo, hasta condicionarla de manera severa.
  • El delirio del paciente ocupa una gran parte de su tiempo.
  • El delirio ocupa un lugar central en su vida, esto es, prácticamente todo lo que le sucede al paciente lo relaciona con esa idea.
  • La idea o delirio del paciente es extravagante o muy improbable.
  • Falta de humor o hipersensibilidad del paciente en todo lo referente a su delirio.
  • Reacción irritable o agresiva del paciente cuando se cuestiona si el delirio es real.
  • El delirio suele terminar por desarrollar actitudes y comportamientos extravagantes en el paciente.
¿Qué tipos de trastorno psicótico compartido hay?

Se suele considerar que este desorden se presenta en cuatro modalidades diferentes, en función de cómo se origine el trastorno:

  • Folie imposée o locura impuesta: es la forma clásica de este trastorno. En ella, un paciente psicótico trasmite sus delirios a una persona sana. Suele tratarse de personas muy cercanas que comparten unos mismos temas o creencias (por ejemplo, creer en los extraterrestres).
  • Folie simultanée o locura simultánea: es la segunda forma más frecuente. En ella, aparece simultáneamente una misma psicosis en dos individuos. En estos casos se cree que ambas personas padecen previamente un trastorno psicótico, pero el paciente dominante transfiere sus delirios. Se este modo, al final ambos individuos terminan desarrollando los mismos síntomas y creencias.
  • Folie communiquée o locura comunicada: aquí, el paciente primario contagia al secundario tras un periodo de resistencia de este último. Posteriormente, las psicosis de ambos evolucionan independientemente, incluso después de que ambos individuos sean separados.
  • Folie induite o locura inducida: esta modalidad está más discutida, al tratarse de una variación de la folie simultanée. Aquí el paciente secundario, que ya sufría una psicosis previamente, desarrolla nuevos delirios bajo la influencia del paciente primario. El paciente secundario termina por desarrollar ideas delirantes inducidas, sumadas a las que ya tenía con anterioridad.
¿Cómo se trata el trastorno psicótico compartido?

Una de las primeras medidas a adoptar a la hora de tratar este trastorno es la separación de ambos pacientes. Generalmente, el paciente secundario suele abandonar sus delirios una vez que se aleja de la influencia del paciente primario. En el caso de este último, el tratamiento suele ser diferente; por lo general, el abordaje a emplear es similar al que se utiliza en los casos de un trastorno delirante. Frecuentemente resulta necesario combinar un tratamiento farmacológico y psicoterapia. Muchas veces, el paciente está tan firmemente convencido de sus delirios que se niega en rotundo a buscar ayuda.

Respecto a la medicación, es habitual el uso de antipsicóticos y antidepresivos, aunque estos tan solo controlan temporalmente los delirios. En cuanto a la psicoterapia, el enfoque más efectivo es la intervención cognitivo-conductual; esta tiene por fin último no tanto el control de los síntomas, sino sobre todo evitar recaídas posteriores.

A través de las diferentes sesiones, el psicólogo guía al paciente para que explique sus delirios, pero sin confirmarlos nunca. Posteriormente, se empieza a desarrollar una reestructuración cognitiva, que le permita controlar sus sentimientos, emociones y comportamientos. Así, poco a poco el paciente va tomando consciencia de los errores en sus delirios, y modificando también su comportamiento.

En lo referente a los fármacos, es importante que estos sean prescritos siempre por un médico o psiquiatra. Por este motivo, el tratamiento más adecuado para este tipo de casos es el combinado, en el que intervienen tanto el psicólogo como el médico.

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