¿Qué es el trastorno psicótico inducido por sustancias?

El trastorno psicótico inducido por sustancias se produce cuando una persona experimente delirios y alucinaciones como consecuencia de la ingesta de productos tales como el alcohol, cannabis, anfetaminas, etc. Para ser considerado como trastorno psicótico, los delirios y alucinaciones deben ser mayores a los de una simple intoxicación.

En estos casos, la duración de los síntomas suele ser breve, generalmente inferior a un par de días de duración. Ocasionalmente puede suceder que estos síntomas se prolonguen más tiempo, incluso hasta varias semanas o un mes; esto suele producirse cuando la intoxicación se debe a sustancias especialmente fuertes, como por ejemplo cocaína, anfetaminas o LSD.

¿A qué se debe el trastorno psicótico inducido por sustancias?

Tal y como su propio nombre indica, este trastorno está originado por la ingesta de determinadas sustancias. Además, solo se considera que existe este trastorno cuando el paciente no tenía ya con anterioridad ningún otro desorden psicótico; esto quiere decir, en definitiva, que el trastorno tiene que venir motivado únicamente por una intoxicación.

Son varias las sustancias que pueden dar lugar a la aparición de este trastorno. Entre las más comunes, encontramos las siguientes:

  • Drogas alucinógenas: se trata de fármacos que, al ser consumidos, pueden provocar alucinaciones o distorsiones de la realidad. Algunos ejemplos son el LSD, la mezcalina, el éxtasis, el cannabis, etc.
  • Sedantes: son sustancias químicas que deprimen el sistema nervioso central, produciendo efectos como relajación, adormecimiento, reducción de la ansiedad, etc. Entre los sedantes encontramos sustancias como la benzodiacepina, los barbitúricos, los antidepresivos o los antipsicóticos.
  • Otros medicamentos: a parte de los anteriores, este trastorno también puede originarse por la ingesta de otros medicamentos. Estos generalmente suelen ser prescritos con receta, pero el consumo descontrolado o los efectos secundarios pueden desencadenar a un trastorno. Esto se debe a la presencia de distintos principios activos en los mismos.
  • Alcohol: se trata de bebidas que contienen etanol en su composición. Esta sustancia deprime el sistema nervioso central y, aunque es legal, tiene efectos perniciosos para la salud.
¿Cuáles son los principales síntomas del trastorno psicótico inducido por sustancias?

Para hablar de un trastorno propiamente dicho, el paciente no debe ser consciente de estar experimentando alucinaciones o delirios. Esto quiere decir que, en aquellos casos en los que el individuo se da cuenta de que su percepción está alterada, no hablaríamos de un trastorno sino de una intoxicación.

Los síntomas más frecuentes en este desorden son los siguientes:

  • Alucinaciones: suelen ser auditivas, generalmente voces, pero en ocasiones también alucinaciones táctiles o visuales.
  • Delirios: muy habitualmente relacionados con la idea de ser perseguido
¿Qué tipos de trastorno psicótico inducido por sustancias hay?

El trastorno psicótico inducido por sustancias suele clasificarse en base a dos criterios distintos. En primer lugar, es frecuente que se categorice en función de los síntomas que padece el afectado:

  • Con ideas delirantes: entre los síntomas predominan claramente los delirios.
  • Con alucinaciones: en este caso, las alucinaciones son el síntoma más evidente.

Por otro lado, en ocasiones se clasifica también este trastorno en función del momento en que se inicia:

  • Con inicio durante la intoxicación: cuando los síntomas se manifiestan en el momento de la ingesta de sustancias.
  • De inicio durante la abstinencia: cuando los síntomas se producen en el periodo del síndrome de abstinencia.
¿Cómo se trata el trastorno psicótico inducido por sustancias?

El mejor procedimiento para tratar este trastorno es abandonar el consumo de las sustancias que lo han originado. Además, suele ser recomendable facilitar al paciente un entorno tranquilo en el que no se vea alterado.

En ocasiones, también puede ser recomendable el empleo de fármacos, como tranquilizantes o antipsicóticos. Esto, sin embargo, puede ser complicado, ya que muchas veces los medicamentos a emplear en el tratamiento pueden estar relacionados con aquellas sustancias que dieron lugar al trastorno. Por este motivo, esta enfermedad puede ser complicada de tratar desde un abordaje farmacológico.

Junto a estos elementos, suele ser de gran efectividad el empleo de la psicoterapia. Esta suele dirigirse tanto al control de síntomas como a la prevención de recaídas. En este sentido, es frecuente el uso tanto de terapia individual como de terapia grupal o familiar.

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