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Terapia infantil en Madrid


  • ¿Crees que tu hijo o hija puede estar pasándolo mal y necesita ayuda?
  • ¿Necesitas orientación, técnicas y estrategias para saber cómo actuar?
  • ¿Te gustaría conocer cómo ayudarle a superar sus dificultades y mejorar vuestra relación?

Has llegado al lugar indicado, podemos ayudarte.


¿Qué es la terapia infantil?

La terapia psicológica infantil es una intervención terapéutica que tiene por objetivo mejorar el bienestar emocional del niño. Con la terapia infantil, el psicólogo emplea diferentes herramientas en su trato con el menor, lo que puede incluir hablar, jugar u otras actividades que le faciliten el comunicar sus emociones y pensamientos.

Citando a la Dr. Margaret Mahler, el ambiente familiar, educacional y social, influyen sobre el niño y sobre su salud mental, al igual que sus experiencias fuera del ámbito del hogar.

Los padres, sobre todo los primerizos, habrán pensado en muchas ocasiones que su hijo es como una caja de sorpresas, no sabes muy bien lo que va a pasar en ningún momento. No solo hay que estar pendiente de su llanto, de la alimentación, el sueño, el juego, etc., sino también y de manera muy importante de su desarrollo emocional.

Al igual que detectamos que nuestro hijo tiene hambre, sueño, o que necesita que se le cambie de pañal, tenemos que detectar de manera temprana sus padecimientos o sufrimientos infantiles. Un psicólogo especializado en terapia infantil puede ofrecer pautas de actuación y claves para comprender mejor las necesidades de tu hijo.

En Somos Psicología y Formación estamos especializados en terapia psicológica infantil, por lo que te podemos ayudar a crear vínculos afectivos estables para reducir el nivel emocional y potenciar los sentimientos positivos en tu hijo.

«Casi todo lo humano está en la infancia. Cuando esta etapa ha sido feliz, sana, llena de afecto y bien enfocada, uno sale fuerte para todo.»

E. Rojas

¿Cuándo acudir a terapia infantil?

El proceso madurativo del niño implica un desarrollo gradual, en el cual va pasando de una etapa a otra y evolucionando poco a poco. En un periodo tan largo y complejo, es difícil muchas veces detectar si el menor está experimentando dificultades, o si por el contrario es simplemente parte de ese proceso de crecimiento.

Para determinar con precisión si nuestro hijo realmente necesita ayuda, es importante antes que nada conocer y comprender las distintas etapas por las que pasan todos los niños. Es normal, por ejemplo, que aproximadamente al año de edad empiece a desarrollarse el uso del lenguaje, que a los 3 años se produzcan rabietas frecuentes, o que sobre los 5 años de edad se desarrollen nuevos miedos. Lo que no sería tan normal es que estos mismos comportamientos se produjesen en edades muy diferentes.

De igual modo, muchas veces el niño no presenta ningún problema, sino que estas dificultades vienen causadas por su entorno o incluso por los padres, como por ejemplo en casos de una excesiva sobreprotección o cuando las exigencias y expectativas sobre el menor resultan excesivas.

Por todos estos motivos, lo mejor es consultar con un especialista que nos asesore si el comportamiento de nuestro hijo es normal y no conlleva problema alguno, o si por el contrario está sufriendo alguna dificultad y puede requerir de una ayuda.

Posibles síntomas

Existen algunas señales que pueden ponernos en preaviso ante la posibilidad de que nuestro hijo necesite ayuda psicológica. Algunas de estas son:

  • Actitudes o comportamientos muy diferentes del de otros niños de su misma edad.
  • Cambio repentino en sus actitudes y emociones, como tristeza, apatía o irritabilidad.
  • Ansiedad o nerviosismo excesivo al separarse del padre o la madre.
  • Problemas para relacionarse con otros niños o hacer amigos.
  • Dificultad para controlar los esfínteres, se hace pipí o caca.
  • Comportamientos como llantos excesivos, ausencia de lenguaje, falta de contacto ocular.
  • Problemas en la definición de la identidad sexual.
  • Hiperactividad o incapacidad para mantener la atención.
  • Miedos frecuentes o intensos.
  • Dificultad para conciliar el sueño, para dormir o presencia de pesadillas.
  • Comportamiento rebelde, desafiante o violento.
  • Rabietas excesivas o frecuentes.
  • Problemas en el colegio, dificultad para concentrarse o bajo rendimiento académico.
  • Dificultades en la dinámica familiar, con los padres o hermanos.
  • Somatizaciones frecuentes, como dolor de cabeza, dolor de barriga o vómitos.
  • Tics, obsesiones o comportamientos compulsivos.
  • Existencia de indicios de que pueda estar sufriendo acoso escolar.

No obstante, tal y como ya hemos comentado, la presencia de alguno de estos síntomas no necesariamente significa que el menor requiera ayuda psicológica, sino que pueden ser problemas puntuales.

Otras veces, puede que la intervención psicológica sí sea necesaria, pero en ocasiones puede estar dirigida también a los padres. Sea como sea, lo más importante es que un especialista realice el diagnóstico adecuado de la situación.

En qué te puede ayudar un psicólogo infantil

En el caso de que un niño esté pasando por dificultades y necesite ayuda psicológica, son muchos los aspectos en los que la intervención puede resultar de utilidad, tanto para él como para los padres. Algunos de los ámbitos más importantes en este sentido, son los siguientes:

  • Abordar las dificultades del desarrollo: A lo largo del proceso madurativo del niño, es inevitable que se den momentos de mayor dificultad. Por ello, al buscar ayuda cuando sabemos que el menor va a enfrentar un cambio importante que lo puede desestabilizar, podemos anticiparnos y favorecer un mejor proceso de adaptación.
  • Promover un desarrollo emocional favorable: Una de las grandes ventajas de la terapia psicológica infantil se encuentra a la hora de corregir y revenir distintos tipos de problemas emocionales, como por ejemplo los de autoestima o de relaciones interpersonales. De este modo, se enseña al niño a identificar qué le pasa, a conocer sus sentimientos y comportamientos, y a adquirir estrategias para solucionar posibles problemas.
  • Evitar y anticiparse a dificultades escolares: Además del bienestar emocional del menor, resulta imprescindible garantizar su correcto desempeño escolar. Así, al abordar las posibles dificultades psicoemocionales, estamos facilitando al mismo tiempo que su rendimiento académico resulte mucho más sencillo y efectivo.
  • Disminuir conflictos en casa y la escuela: Al dotar al niño de herramientas para gestionar sus relaciones sociales, se le favorece para desenvolverse con soltura en diferentes contextos, por lo que su integración en el colegio así como en la vida familiar resulta mucho más adecuada.
  • Detectar signos de alarma ante el sufrimiento: La terapia infantil también permite que los padres, además del propio niño, puedan detectar de manera mucho más temprana y efectiva posibles elementos de distrés emocional, lo que hace posible ponerles remedio de manera mucho más rápida.
  • Diferenciar etapas evolutivas de desarrollo psicológico en los niños: De igual modo, los padres aprenden a conocer y distinguir las distintas fases evolutivas del menor, de tal manera que puedan tutelar del mejor modo posible al niño a lo largo de la infancia.
  • La función familiar, paterna y materna: En un proceso de crianza adecuado, resulta igualmente importante que la actitud y roles de los progenitores sean apropiados. Con la terapia infantil, también se enseña a los padres la mejor manera de afrontar la educación y enseñanza de sus hijos.

Cómo son las consultas de psicología infantil

El proceso de intervención psicológica en niños es complejo y se desarrolla en varias etapas diferenciadas. Cada una de estas está dirigida a un objetivo concreto, que hacen que se pueda progresar en adecuadamente en la terapia. En rasgos generales, podríamos hablar de las siguientes fases:

Evaluación del niño:

Al igual que sucede con los adultos, el primer paso de una intervención en menores consiste en la evaluación inicial. Esta, sin embargo, se desarrolla de distinta manera de lo que se haría con una persona de más edad, ya que los niños por sus propias características muchas veces no saben expresar, o ni siquiera son conscientes, de los problemas que les puedan estar afectando.

Es por esto que para la evaluación psicológica de niños se emplean herramientas y técnicas específicas, adaptadas en cada caso a la edad concreta del pequeño y al tipo de problema que pueda estar sufriendo. Además, a diferencia de lo que sucede con adultos, es muy habitual que en la evaluación de menores se incorpore también la perspectiva e información de otras personas, como los padres o los tutores del colegio.

Otro aspecto relevante a considerar es la duración de las sesiones, ya que los niños tienen una menor capacidad de concentración y una tolerancia a la fatiga más limitada, por lo que para evitar errores resulta de gran importancia actuar de forma concisa y concreta.

Diagnóstico del problema:

Una vez recabada la información más relevante, estamos en disposición de ofrecer una primera hipótesis diagnóstica sobre el problema que afecta al menor y sobre cómo este puede estar interfiriendo en diferentes áreas de su vida, muchas veces más allá de lo evidente.

Cuando este diagnóstico ya es firme, resulta imprescindible mantener una reunión de devolución a los padres, en las que el psicólogo le explica sus conclusiones, así como la propuesta de intervención a realizar. En este momento es de gran importancia explicar y acordar los objetivos del tratamiento, que deben quedar claros y ser compartidos tanto por el terapeuta como por la familia. Esto se debe a que, si bien la terapia la realiza el psicólogo, la involucración de los padres a lo largo del proceso resultará imprescindible para obtener un buen resultado.

Intervención con el menor:

El grueso del trabajo terapéutico tiene lugar a lo largo de las distintas sesiones de terapia psicológica infantil, que generalmente tendrán una periodicidad de una vez a la semana. En estas sesiones se trabajará con el menor para ir dotándole de herramientas para afrontar y gestionar adecuadamente su problema, por lo que estas obviamente deben estar enfocadas conforme a su edad y estado madurativo.

El proceso de intervención se desarrolla principalmente hablando con el menor, lo que le permitirá expresar sus sentimientos y emociones, motivo por el cual resulta tan importante generar un entorno de confianza donde se sienta escuchado y seguro. También es muy habitual el uso del juego, ya que esta es una forma efectiva para hacer que los niños se sientan en confianza y puedan expresar sus vivencias de una manera más natural y acorde con su situación. Para ello existen multitud de juegos terapéuticos, que han sido diseñados específicamente para estos fines concretos y que, como valor adicional, les permiten desarrollar nuevas habilidades o potenciar las ya existentes.

Muchas veces se asignan también al niño tareas concretas para realizar en casa. Esto no hay que confundirlo con deberes escolares, sino que se trata de actividades o ejercicios que persiguen una finalidad terapéutica específica.

Consolidación de los avances logrados:

Tan importante como identificar el problema y dotar al niño de herramientas para gestionarlo, es garantizar que estas permanecen y se convierten en habilidades consolidadas, que podrá utilizar en otras situaciones de su vida. Por este motivo, resulta de vital importancia no anticipar la finalización de la intervención, ya que en cuanto empiezan a notarse las primeras mejorías existe la tentación de pensar que el problema de base ya está resuelto.

Evidentemente, un proceso de consolidación no puede ser indefinido, ya que el objetivo último de la terapia es conseguir que el niño pueda gestionar de manera exitosa sus problemas emocionales por sí mismo. Sin embargo, esto muchas veces requiere de una cierta dedicación de tiempo, ya que para garantizar una buena adquisición de habilidades es necesario pasar por un proceso de repetición en diferentes contextos, hasta que finalmente se produce una verdadera interiorización.

Qué servicios ofrecemos de psicología infantil

La intervención psicológica con población infantil es un campo altamente especializado, que requiere de una experiencia y capacitación específica. Dentro de los servicios más habituales que realizamos desde Somos Psicología y Formación, podríamos citar los siguientes:

Evaluación diagnóstica

Mediante el proceso de evaluación y diagnóstico psicológico infantil, conseguimos comprender el funcionamiento cognitivo del niño en sus diferentes capacidades, bien para detectar posibles problemas, bien para servir de base a una posterior intervención. Este proceso de evaluación se realiza atendiendo a tres áreas fundamentales: la situación personal del propio menor, su familia, y el entorno escolar.

Una vez realizadas todas las pruebas de valoración, se realiza un informe en el que se detallan pormenorizadamente las conclusiones de la evaluación, determinando no solo las posibles problemáticas o dificultades que está viviendo el niño sino también estableciendo medidas correctivas para hacer frente a las mismas.

Intervención psicológica

Cuando el menor está afrontando dificultades que afectan a su calidad de vida, puede ser necesario realizar una intervención psicológica infantil dirigida a dotarle de las herramientas y capacidades para solucionar dichos problemas. El objetivo último de la terapia no es la resolución únicamente de la situación actual, sino garantizar que el niño adquiere e interioriza el uso de estas habilidades para utilizarlas a lo largo de su vida.

Neuropsicología infantil

En Somos Psicología y Formación contamos con neuropsicólogos infantiles, especializados en la evaluación y tratamiento del sistema nervioso central y del desarrollo cerebral. Esto resulta de especial relevancia a la hora de abordar casos de niños con dificultades del aprendizaje o de atención, o en situaciones de menores que tienen afectadas sus capacidades motoras, de lenguaje o sensoriales.

Asistencia en casos de separación y duelo

Una de las vivencias más traumáticas que puede vivir un menor es la disgregación de su núcleo familiar, ya que este es imprescindible en las primeras etapas de la vida. La separación de los padres, o la pérdida de un ser querido, puede suponer un momento de gran vulnerabilidad en el que es preciso contar con ayuda especializada.

Coordinación con centros escolares

A la hora de realizar una intervención integral sobre un niño, resulta necesario contemplar todos los entornos en los que se desarrolla la vida del mismo y que afectan a su proceso madurativo. Así, resulta evidente que el contexto escolar resulta de enorme importancia en el bienestar psicológico del menor, ya que ahí se desenvuelve en sus relaciones cotidianas con compañeros y profesores.

Desde Somos Psicología y Formación, realizamos intervenciones conjuntas con el centro educativo, coordinando nuestras actuaciones con los distintos actores del mismo, como por ejemplo el equipo directivo, el servicio de orientación, el tutor o el resto de docentes.

Necesidades Educativas Especiales

Muchos niños presentan Necesidades Educativas Especiales (NEE) derivadas de limitaciones sensoriales, trastornos del espectro autista, altas capacidades o discapacidad intelectual. Esto significa que requieren de una atención y seguimiento específicos a lo largo de su formación, garantizando una estimulación adecuada que les permita desarrollar las habilidades necesarias para tener una buena calidad de vida.

En estos casos, nuestra intervención se centra en capacitar a los padres para que sepan identificar y tratar adecuadamente estas necesidades, así como en desarrollar y potenciar los puntos fuertes de cada niño de manera que puedan emplearlos para superar sus dificultades.

Informes y peritaje

Muchas veces, más allá de la mera evaluación psicológica, es necesaria la realización de informes diagnósticos o periciales dirigidos a terceros. Estos pueden ser de diferente tipo, en función tanto de las características de cada niño como de la finalidad para la que se solicita. Así, encontraríamos los informes psicopedagógicos, dirigidos a padres y educadores; informes de carácter clínico, que evalúan al menor en sus dimensiones de personalidad, emocional o adaptativos; y los informes periciales, realizados con una finalidad probatoria ante terceros como por ejemplo compañías aseguradoras, la administración pública o la justicia.

Terapia familiar

Muy frecuentemente las dificultades que pueda estar pasando un niño no se circunscriben a este únicamente, sino que afecta a todo su entorno familiar. Esto se debe a que muchas de estas problemáticas no implican solo a un miembro aislado de la familia, sino al conjunto de la misma. En este tipo de caso, nuestra intervención es global y se dirige a la resolución de estos problemas, consiguiendo que los diferentes miembros de la familia se reajusten y aprendan.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el objetivo de la terapia infantil?

La terapia psicológica infantil tiene por objetivo garantizar el bienestar del niño, a través del desarrollo de una autoestima sana, y de la adquisición de las habilidades sociales, emocionales y conductuales que les permitan gestionar y resolver con éxito sus dificultades cotidianas.

¿En qué consiste?

Se basa en el empleo de diversas técnicas y métodos que facilitan que el niño adquiera consciencia y desarrolle sus habilidades propias. Su herramienta fundamental es el lenguaje y la comunicación verbal, aunque se emplea también el juego, el dibujo o la asignación de tareas, así como la participación del entorno cercano del menor.

¿Cuánto dura?

Una intervención de psicoterapia infantil suele realizarse con una periodicidad semanal, con sesiones de una hora aproximada de duración cada sesión. El número de sesiones variará en función de diferentes factores, como el tipo de problemática a abordar, las características específicas del niño, o la metodología asistencial empleada.

¿Cuánto cuesta?

En Somos Psicología y Formación ofrecemos una tarifa fija en la terapia infantil, de 60 € por sesión.

Horario de atención

Todos nuestros centros están abiertos de lunes a viernes, de 10:00 a 15:00 y de 16:00 a 22:00

¿Cómo sé si mi hijo necesita terapia infantil?

Cuando creas que tu hijo está experimentando problemas que no es capaz de resolver por sí mismo, o si has notado un cambio repentino y significativo en su comportamiento, puedes consultarnos para que te orientemos ante una posible intervención.

¿Cómo decir a un niño que va a acudir a un psicólogo?

Lo más importante es que, al informar al menor de que va a acudir a un psicólogo infantil, se le explique con total naturalidad que no es nada malo, es tan normal como ir al médico cuando le duele la barriga. Es necesario eliminar este estigma, para que no se sientan raros o avergonzados y afronten el proceso de terapia con comodidad.